Hallan el diario íntimo de la última pareja de Albert Einstein

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24 de abril de 2004  • 15:14

NUEVA YORK.- Las pequeñas manías de Albert Einstein, autor de la teoría de la relatividad, son descriptas en un diario íntimo que llevaba su última compañera, 22 años más joven que el científico, que también oficiaba como su peluquera personal.

El pequeño diario íntimo escrito a máquina que llevaba Johanna Fantova, fue descubierto entre los efectos personales de Einstein por los universitarios que investigaban los poemas que el científico había escrito a quien fuera su amante, una ex restauradora de cartografía de la biblioteca Firestone de la Universidad de Princeton.

En sus páginas se relata que Einstein se comparaba a sí mismo con "un viejo automóvil atosigado de problemas mecánicos" y se quejaba de sus frecuentes problemas de memoria y de la gran cantidad de visitas que recibía a diario.

Donald Skemer, responsable de la biblioteca de Princeton, destaca que el diario "habla sobre todo de los dolores de espalda que sufría el científico y de aquéllos que venían a visitarlo".

Quienes esperen encontrar en sus páginas la solución de las complejas ecuaciones desarrolladas por el Premio Nobel, estarán desilusionados, advierten los investigadores citados por el New York Times, que destacan la personalidad "corriente" del científico.

Fantova, nacida como Johanna Bobasch en 1901 en la frontera de la actual República Checa, conoció a Einstein en 1929. En ese entonces ella estaba casada con Otto Fanta cuyos padres tenían un salón en Praga que frecuentaba Einstein y Franz Kafka.

Volvieron a encontrarse en Estados Unidos en 1940, siete años después de que el célebre científico judío huyera de la Alemania nazi, y ya no se separaron hasta la muerte de Einstein en abril de 1955 a los 76 años.

El diario íntimo relata los últimos 18 meses de su relación con Einstein en la que describe con minuciosidad sus meditaciones, opiniones y quejas.

Fantova afirma en sus páginas que Eisntein prefería simular estar enfermo para evitar fotografiarse con un enemigo o con un visitante.

También relata que para su cumpleaños 75, recibió como obsequio un loro al que bautizó Bibo y cuenta que el ave cayó en depresión pese a las bromas que a diario le hacía su amo.

Al parecer Einstein y Fontova no se separaban jamás y solían ir juntos a conciertos y a navegar, según Alice Calaprice, una universitaria que participa de la investigación.

Fuente: AFP

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