
Las elefantas nunca olvidan a sus amigos
Velan por la seguridad de la manada
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Una frase hecha atribuye a los individuos memoriosos virtudes paquidérmicas: cuando alguien exhibe gran capacidad de retención se dice que tiene memoria de elefante . Sin embargo, si el trabajo que hoy se publica en la revista Science está en lo cierto, de aquí en más lo correcto será decir que esa persona tiene memoria de elefanta. Estudios realizados durante siete años en 21 pequeñas unidades familiares del Parque Nacional Ambroseli, de Kenya, muestran que es gracias a la memoria de sus matriarcas que los grupos discriminan entre amigos y enemigos, y que esta capacidad de las hembras más viejas contribuye a aumentar la tasa de fertilidad de las jóvenes, porque permite reservar los comportamientos defensivos sólo para las situaciones en que son realmente necesarios.
Según las autoras del trabajo, Karen McComb, Cynthia Moss, Sarah Durant, Lucy Baker y Soila Sayialel, del Proyecto Ambroseli, de investigación de elefantes, que les siguió la pista a 1700 de ellos en los últimos 28 años, son las elefantas más viejas las que actúan como guardianas del conocimiento social de la manada, escuchando los gritos de otros elefantes y señalando a sus familias qué individuo es amigable y cuál podría acosar a las crías o comenzar peleas. Este conocimiento resulta vital para la familia, que de lo contrario invertiría demasiado tiempo precaviéndose de posibles peligros y reproduciéndose poco.
El experimento que condujo a estas conclusiones es notablemente sencillo. Las investigadoras reprodujeron grabaciones de gritos de elefantes y observaron específicamente la respuesta que provocaban.
Por un lado, los gritos de individuos desconocidos hacían que las madres se agruparan alrededor de sus crías, mientras que los llamados familiares eran ignorados. Y la intensidad de esta respuesta era tanto mayor cuanto mayor era la matriarca del grupo. Las elefantas de 55 años o más inspiraban una obediencia casi inmediata en su clan, mientras las de 35 años obtenían mucha menor adhesión.
Pero, sin duda, uno de los más sorprendentes resultados de la experiencia fue la comprobación de que existe una relación entre la edad de las matriarcas y el éxito reproductivo de los grupos familiares.
La sabiduría de la vejez
"La habilidad de un grupo para identificar a amigos y enemigos tiene una gran correlación con la edad de la hembra más vieja de la familia", afirman las investigadoras. Y más adelante agregan: "La edad de la matriarca fue un dato que permitió predecir el número de crías producidas por año reproductivo de cada hembra a lo largo del estudio".
Para el especialista en comportamiento animal Richard Connor, consultado sobre el hallazgo por Elizabeth Pennisi, autora de un comentario que se publica en el mismo número de la revista, este hecho "tiene implicancias profundas para los esfuerzos de conservación: si se elimina uno de estos individuos mayores, el impacto sobre el grupo puede ser muy negativo".
Para las investigadoras, los resultados de este trabajo arrojan nueva luz sobre las relaciones que se establecen entre conocimiento y calidad de vida. Las científicas conjeturan acerca de los beneficios que pueden derivarse del conocimiento que acompaña el paso de los años. "Creemos que ésta es la primera demostración estadística de la relación que existe entre conocimiento social y éxito reproductivo en una especie animal. Los resultados también podrían ser válidos para otras especies", sugieren.
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