
Logran mejorar la respuesta reproductiva
Mejorando la irrigación sanguínea en los ovarios puede estimularse la producción de folículos
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Un equipo de especialistas argentinos en fertilidad demostró en animales de laboratorio una capacidad desconocida del factor de desarrollo de endotelio vascular (VEGF, por sus siglas en inglés), un compuesto que elabora nuestro organismo para fabricar nuevas arterias (proceso llamado angiogénesis), sustancia de la que desde hace un tiempo se dispone para tratar patologías que causan muerte vascular, como, por ejemplo, el infarto.
Ahora, el grupo que dirige el doctor Ramiro Quintana, subdirector médico del Instituto de Fertilidad (IFER), entidad afiliada a la UBA, ensayó la utilización del VEGF en ovarios de ratonas para determinar si esto aumentaba el número de folículos (precursores de los óvulos) y la vascularización a través de la creación de nuevos vasos sanguíneos en el interior de esos pequeños órganos.
Los resultados fueron alentadores: las ratonas que habían recibido VEGF no solo tenían mayor número de folículos y óvulos con mejor circulación sanguínea, sino que registraban menor número de células muertas en los folículos (apoptosis).
Fertilidad e irrigación
Quintana, de 46 años, ya recuperado de una dolencia que a mitad de este año lo obligó a pasar por el quirófano (y aquí no olvida a su cirujano, doctor Pedro Ferraina, ni a Angélica, la enfermera que tanto ayudó en su recuperación), explica que "en 2001, en la revista inglesa Human Reproduction, publicamos que las mujeres que tenían mayor cantidad de VEFG en células específicas de los folículos ováricos maduros mostraban menos muerte celular programada (apoptosis) y mejor respuesta al tratamiento de fertilización in vitro (FIV)".
Junto a Quintana, que integra la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Fertilidad y Esterilidad, trabajaron en ese informe los doctores Laura Kopcow, Carlos Sueldo y Rosa Barañao (del Instituto de Biología y Medicina Experimental, Ibyme).
"Comprobamos así por primera vez en fertilidad una relación entre el factor de crecimiento endotelial o VEGF y la apoptosis -afirma el doctor Quinata-. Estaba probado en oncología: en el tumor siempre hay angiogénesis porque necesita crear nuevos vasos para crecer, y, por otra parte, no mueren las células que deberían morir, es decir, se produce alguna interferencia en la apoptosis o muerte celular programada. También se ha estudiado la angiogénesis en relación con distintos tejidos, entre ellos, el cardíaco. Nuestra novedad consistió en probar la relación entre el VEGF y la apoptosis, mirar el fenómeno, pero desde el lado de la vida, en reproducción."
El interés de Ramiro Quintana por el tema continuó y así, desde fines de 2001 y durante todo el año pasado, trabajó junto al grupo mencionado, más los doctores Guillermo Marconi, Edgardo Young y Susana Vighi (patóloga del Hospital de Clínicas) en un nuevo estudio que recientemente fue enviado a la revista norteamericana Fertility and Sterility.
Ovarios en acción
"Existe un grupo de mujeres que por más que reciba hormonas para estimular la ovulación no tiene buena respuesta -dice Quintana-. Sus ovarios podrían sufrir un déficit circulatorio: para que las hormonas lleguen a destino tiene que haber vasos sanguíneos y circulación. Y está demostrado que un ovario con cicatrices por cirugías previas tiene mala circulación. Nosotros nos preguntamos: si mejoramos esa vascularización, ¿tendríamos mejor respuesta? Decidimos probarlo, porque no era posible hacerlo en seres humanos."
Así las cosas, los investigadores tomaron cuatro grupos de ratas, con los que se procedió del siguiente modo: unas recibieron tratamiento (fueron el grupo de control), otras fueron estimuladas con gonadotrofinas (hormonas que aumentan el número de folículos en crecimiento), otras recibieron VEFG más gonadotrofinas y otras sólo VEGF.
"Todos los grupos, menos el de control -dice Quintana- tuvieron mejor respuesta. Pero los dos grupos que habían recibido VEFG tenían más cantidad de folículos y mayor vascularización que el resto. Además, los grupos con VEFG habían sufrido menor apoptosis o muerte folicular. Nuestro próximo paso es probarlo en ratonas menopáusicas, cuyos ovarios tienen menor número de folículos, para ver si se mejora la respuesta mediante la revascularización. Las gonadotrofinas incrementan la cantidad de folículos, pero no tienen impacto sobre la circulación del ovario."
El VEGF estimula el desarrollo de los vasos sanguíneos y puede ser producido por la célula del folículo ovárico en respuesta a estas hormonas.
"Pero cuando a la acción de la hormona se le suma la administración del VEGF, el incremento es aún mayor", dice el médico.
La investigación, según Quintana, es por ahora experimental, aunque podría ser el puntapié inicial de una nueva estrategia en fertilidad.
"La idea no es restablecer la función ovárica a señoras menopáusicas -dice el médico-. Pero sí aplicarla en aquellos casos en que las mujeres son malas respondedoras: quizás, haciendo revivir sus ovarios a través del restablecimiento de la circulación, todavía queden folículos y óvulos por utilizar, sin necesidad de que haya que recurrir a la donación. Desde luego, queda por determinar el riesgo del uso del VEGF y la posibilidad de generar fenómenos tumorales, una cuestión que todavía no conocemos."






