
Mitos y miedos acerca del embarazo y el parto
Todas las parejas suelen tener fantasías erróneas acerca de la gestación y el alumbramiento. Según los especialistas, disiparlas ayuda a vivir mejor esos momentos
1 minuto de lectura'
Parto y dolor suelen confundirse en la fantasía de muchas parejas que esperan un hijo, hasta el punto que en algunos casos estas dos palabras llegan a funcionar como sinónimos tanto en sus mentes como en sus discursos. Y si bien es cierto que el alumbramiento conlleva cierta cuota de dolor, no es éste necesariamente el signo cardinal que señala un nacimiento, ni tampoco el más memorable.
"En general, la transmisión cultural del parto tiene que ver con la sanción bíblica del parirás con dolor -comenta Nora Yacobone, psicóloga del equipo multidisciplinario que brinda el curso de psicoprofilaxis para embarazadas, o curso preparto, del Cemic-. Hay una marca cultural muy fuerte en ese sentido, pero además uno no puede dejar de pensar que quien transmite esta sensación está transmitiendo su experiencia. Y no se puede decir que a todas las mujeres les vaya a pasar lo mismo en el momento del parto."
Pero no es el temor al dolor el único que puebla la mente de quienes esperan un hijo. "Algo que también escucho bastante de las mujeres que vienen al curso preparto es el miedo a no darse cuenta de que han entrado en labor de parto", cuenta Silvia Kennedy, coordinadora obstétrica del citado curso del Cemic.
La fantasía en cuestión es casi cinematográfica: que el bebe se les salga sin sentir absolutamente nada y sin darles tiempo a llegar a la maternidad. "Tanto que muchas mujeres prefieren elegir una maternidad que les quede cerca de su casa", asegura.
"Lo que nosotros tratamos de dejarles en claro es que siempre hay una percepción bien clara del momento en el que el bebe está por nacer."
Una buena forma de poner en caja este temor es proponerle a la mujer una mirada de cómo se comportará su cuerpo durante el trabajo de parto, para de esa forma entender cómo éste irá progresando y cuáles serán las señales (y no sólo los dolores) que acompañarán el proceso que habrá de culminar con el nacimiento del niño."Esta mirada brinda información que, una vez en trabajo de parto, le permite a la mujer elegir el momento más adecuado para internarse", asegura Kennedy.
Expectativas ajenas
Una vez que se ingresa en la sala de partos, en trabajo de parto, ya no hay marcha atrás: más pronto o más temprano, el bebe nacerá, y ésa es razón suficiente como para que los niveles de ansiedad se disparen.
Llegado ese momento, se pregunta más de una embarazada, ¿podré responder de la manera que se espera que yo responda? Lo que puede traducirse como: ¿voy a saber qué es lo que tengo que hacer?, ¿me voy a portar bien?, ¿no me voy a descontrolar?
"Estos son otros fantasmas que están asociados con el momento del parto -dice la psicóloga-, y que en parte se relacionan con la exposición pública del cuerpo y con el temor a perder de vista todo lo que se aprendió durante el curso de psicoprofilaxis."
"Es importante introducir la posibilidad de que la mujer en trabajo de parto pueda expresarse y gritar si lo necesita, pues ahí está justamente la facilitación del parto. Se sabe que incluso el gritar tienen que ver con la apertura del canal de parto y con la posibilidad de darle un lugar al bebe para que descienda -agrega Silvia Kennedy-. También tranquiliza saber que si en algún momento pierde el control es algo totalmente normal."
En cierta forma, la fantasía del descontrol está íntimamente asociada con el temor de que al otro (cada uno de los integrantes del equipo médico que atiende el parto) le moleste que quien allí se encuentra jugando el rol de paciente grite, se mueva o haga cualquier otra cosa fuera de lugar.
Claro, continúa Silvia, "la idea de la sala de parto es la de un quirófano, blanco y frío, donde hay un montón de aparatos que eventualmente puedan ser usados con la embarazada".
¡Y a quién se le puede ocurrir gritar o moverse en un quirófano!, no vaya a ser cosa que el obstetra pierda la paciencia y nos mande con las contracciones a otra parte. "Si bien el parto transita dentro de una institución médica no es una enfermedad -dice-, de igual modo la maternidad no es igual a un hospital" ... y la sala de partos no es quirófano.
En tren de desmitificar, una buena idea es visitar la maternidad donde se planea dar a luz. Por otro lado, en lo que al cuerpo respecta, otra buena idea es anticipar la posibilidad de moverse durante el alumbramiento o de buscar la posición ideal para parir.
"La idea de desarrollar lo corporal es que la mujer pueda tomar las riendas de su propio cuerpo durante el parto -propone Sonia Segré, terapista física del equipo de preparto del Cemic-. Tomar las riendas a partir de la experimentación durante las semanas que dura el curso de preparto, para ver por ejemplo qué posición de parto le resulta más cómoda o relajada. Abrir la posibilidad de contactarse con el cuerpo desde una estética interna que le permita contactarse consigo misma."
Algunas angustias masculinas
- Desmayarse o no tolerar el sufrimiento de la pareja son las fantasías de los varones en relación con estar presentes en la sala de partos.
- Otra fantasía: creer que su lugar estará junto al obstetra, cuando en verdad su rol será brindar acompañamiento afectivo a la mujer.
- También piensan que algo (malo) puede ocurrirle a su mujer. De hecho, suelen tener mucho más miedo que sus mujeres, por falta de información relativa al parto.
- Un buen consejo para futuros padres es participar (y no sólo acompañar a sus mujeres) del curso de preparto.
Tarea: reconocer el nuevo cuerpo
Acompañar a la embarazada durante el reconocimiento de su nuevo cuerpo es uno de los ítem de un buen curso de preparto. "Hay que tomar en cuenta que en pocos meses la mujer ha aumentado muchos kilos, su esquema corporal se ha modificado y el cuerpo le resulta desconocido", dice Sonia Segré, terapista física del Cemic.
Esta desconcertante situación es una clásica fuente de mitos. "Existen muchos miedos relacionados con los movimientos que la embarazada puede hacer y los que no pueda hacer -comenta Ana Cantó, también terapista física del Cemic-. Cuando uno le indica durante el curso preparto algún movimiento a una embarazada, al principio se quedan inmóviles por el miedo a que se les salga."
¿Qué se puede esperar cuando todavía está entre nosotros la idea del reposo como situación ideal durante las nueve lunas? "Es básico trabajar con el cuerpo para reconocer todas sus posibilidades de movimiento, para que después durante el parto no sea un cuerpo que les resulta desconocido, sino que sepan que tienen un cuerpo que se puede mover, se puede estirar y puede hacer fuerza."
Relaciones sexuales
"Durante el embarazo hay etapas diferentes en relación con la sexualidad -dice la psicóloga Nora Yacobone-. Habitualmente, en el primer trimestre se produce una disminución del deseo sexual muy fuerte, que reaparece parcialmente durante el segundo trimestre".
Pero justo cuando el deseo de la embarazada parece estar de vuelta, suele ser el varón el que dice no. "Sobre todo cuando durante las relaciones sexuales el bebe se mueve", apunta.
En cuanto al tercer trimestre, aquí también puede haber un repunte del deseo sexual, "dependiendo de la capacidad de buscar un encuentro distinto, ya que no es lo mismo la sexualidad con una panza grande como la del final del embarazo".
Lo cierto es que "la posibilidad de la pareja de mantener su sexualidad durante el embarazo es un buen pronóstico de lo que va a pasar después de nacido el bebe", concluye la psicóloga.






