
Programa pionero de cirugía neonatal
Es el único del país que ofrece tratamiento para bebes que nacen con una malformación mortal
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Hasta hace unos pocos años, la única esperanza para los bebes con una malformación cardíaca congénita llamada hipoplasia de cavidades izquierdas era que sus padres lograran reunir el dinero necesario para viajar a los Estados Unidos. Allí, más precisamente en la ciudad de Boston, atendía el equipo médico con mayor experiencia en la corrección de esta anomalía, que de no ser tratada lleva a la muerte en cuestión de meses.
Claro que esto resultaba imposible para la mayoría de los 300 a 400 bebes con hipoplasia de cavidades izquierdas que cada año nacen en el país. Hoy, los afectados por esta malformación que se caracteriza por un insuficiente desarrollo de la región izquierda del corazón pueden ser tratados gratuitamente en el Hospital de Niños Sor María Ludovica, de la ciudad de La Plata. Médicos de su Servicio de Cardiocirugía han puesto en marcha un programa para su corrección quirúrgica que ya ha tratado a más de 65 pacientes.
"Estamos satisfechos con nuestro programa, porque sabemos que de alguna manera pronto otros hospitales aprovecharán nuestra experiencia y empezarán a tratar esta afección que es responsable del 25% de todas las muertes por cardiopatías en la primera semana de vida", dijo a LA NACION el doctor Carlos Antelo, cirujano pediátrico cardiovascular, jefe del citado servicio.
Recientemente, un trabajo científico que reunió el análisis de los primeros 60 pacientes operados desde 1997 en el marco de este programa del hospital platense fue premiado en el XXX Congreso Argentino de Cardiología. Al mismo tiempo, fue galardonado con el Premio Fundación Cossio.
Un tratamiento complejo
La corrección quirúrgica de la hipoplasia de cavidades izquierdas es compleja: demanda tres cirugías (una al nacer, otra a los seis meses y una última a los dos años de vida) en las que se reconstruyen cavidades, válvulas y vasos del corazón, e incluso en algunos casos puede llegar a ser necesario un trasplante cardíaco.
"El manejo preoperatorio, quirúrgico y posoperatorio de estos pacientes es todo un desafío -aseguró el doctor Antelo-. En los centros con más experiencia en la corrección de esta malformación la mortalidad oscila entre el 30 y el 40%." De todos modos, un 60% de probabilidades de sobrevida no es poco: en ausencia de tratamiento las expectativas de vida son nulas.
Uno de los problemas que deben enfrentar el doctor Antelo y sus colegas del Servicio de Cardiocirugía es que, si bien la hipoplasia de cavidades izquierdas puede ser diagnosticada durante el embarazo, sólo una cuarta parte de los pacientes que concurren al hospital Sor María Ludovica lo hace con el diagnóstico prenatal.
"Esta afección puede ser diagnosticada mediante una ecografía de rutina en la vigésima semana del embarazo, y en algunos casos más temprano, en la semana 11 o 12", comentó la doctora Silvana Bencini, jefa de Sala de Cardiocirugía del hospital platense. Aun así, es común que estos recién nacidos, como no presentan ningún síntoma, se vayan a su casa y deban volver de urgencia al hospital a la semana.
"Lo que sucede es que a la semana de nacer se cierra el ductus (una conexión entre la aorta y la arteria pulmonar útil durante la vida fetal, cuando no es necesario que la sangre circule por los pulmones para ser oxigenada) y entonces el chico entra en shock", señaló la doctora Claudia Pedraza, jefa de la Unidad de Trasplante Cardíaco del hospital.
"En el tiempo que transcurre hasta que llega al hospital, descubren que es una cardiopatía congénita y le dan prostaglandina (una droga que permite mantener abierto el ductus), pero muchos se pierden", se lamentó.
Desafíos y obstáculos
"La posibilidad de corregir quirúrgicamente la hipoplasia de cavidades izquierdas ha cambiado el objetivo con el cual se emplea la prostaglandina -apuntó el doctor Antelo-. Antes se la utilizaba para que el bebe no se muriera en la guardia, pero después no había nada que hacer; ahora hay un lugar donde se le puede ofrecer una posibilidad de tratamiento."
Sin embargo, otro de los desafíos que enfrentan a diario quienes llevan adelante el programa de corrección de la hipoplasia de cavidades izquierdas surge de una realidad socioeconómica. "Estos son bebes que tienen las defensas muy bajas y hasta la segunda cirugía deben seguir un control muy estricto, lo que implica visitas periódicas al hospital", dijo la doctora Pedraza.
Pero como buena parte vive en otras provincias, la falta de recursos a veces les impide regresar para el seguimiento médico posterior a la primera intervención.
En otros casos, lo que obstaculiza la atención de los bebes nacidos con hipoplasia de cavidades izquierdas en otras provincias son las políticas hospitalarias: por ser un hospital provincial, el Sor María Ludovica no puede (al menos en teoría) aceptar pacientes de otras provincias.
"Nos dicen que nuestro hospital sólo puede recibir a bebes nacidos en la provincia de Buenos Aires y que los demás deben ir al Garrahan (que es un hospital nacional), donde no se corrige esta malformación", comentó el doctor Antelo, mientras sus colegas comentaban lo engorrosos que son los trámites para que un bebe de otra provincia sea aceptado en el hospital.






