
Qué factores predisponen a sufrir migrañas
Los alimentos poseen compuestos que, en ciertas personas, pueden desencadenar estos dolores de cabeza
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¿Quién no ha tenido dolor de cabeza al menos una vez en el último año? El dolor de cabeza, o migraña, es un malestar frecuente para el común de la población. Y aunque para la mayoría de las personas pueda representar sólo una molestia esporádica o eventual, en algunas personas el dolor de cabeza puede llegar a adquirir una asiduidad tal capaz de alterar profundamente su calidad de vida, limitando en muchos casos su capacidad laboral e incluso su normal desenvolvimiento familiar y afectivo.
Los ataques de migraña pueden responder a una gran variedad de factores, como el estrés, la alteración en los hábitos de sueño o ciertos cambios hormonales. La predisposición hereditaria desempeña, sin embargo, un importante papel en un alto porcentaje de los casos de migrañas frecuentes. La alimentación, otro de los factores desencadenantes de la migraña, es buen ejemplo de ello.
La presencia en los alimentos de determinadas sustancias denominadas aminas, entre las que se encuentran la tiramina, la feniletilamina y la histamina, entre otras, ha sido relacionada por los especialistas con los dolores de cabeza. Lo que ocurre es que muchas de las personas que padecen ataques migrañosos frecuentes son incapaces, por un factor genético, de metabolizar las aminas de un modo normal, por lo que estas sustancias permanecen más tiempo en el organismo, provocando así el malestar.
Es por ello importante que los pacientes genéticamente susceptibles a las crisis migrañosas sepan qué tipos de alimentos y de bebidas consumir y cuáles dejar de lado para evitar, o al menos moderar, la aparición de la migraña.
No debe perderse de vista, por otro lado, que lo que normalmente se considera como una dieta "sana" no tiene por qué ser una dieta adecuada para un paciente con migrañas frecuentes. Y es que aquellos alimentos adecuados para una dieta saludable para el común de la población muchas veces contienen sustancias capaces de desencadenar ataques de migraña en aquellas personas predispuestas a ello.
Dentro del grupo de los lácteos, se recomienda consumir leche fluida o en polvo, quesos descremados o enteros que sean blandos o untables, evitando los quesos duros, el yogurt y la leche chocolatada.
Con respecto a las carnes, deben elegirse cortes frescos de carne vacuna, de ave y de pescado, evitando los embutidos y los fiambres, como las salchichas, el jamón y el salame, así como las conservas cárneas enlatadas, los alimentos pre-elaborados, congelados y empanados, como las hamburguesas y las patitas de pollo, y los pescados enlatados, como el atún y el bacalao.
Entre los vegetales se recomienda optar por los zapallitos, la lechuga, la berenjena, la coliflor y la papa, evitando el tomate, la espinaca y la acelga. De las frutas, deben dejarse de lado la banana, los cítricos, el kiwi y la frutilla, aprovechando los duraznos, damascos y ciruelas que se encuentran actualmente en temporada, así como el ananá, la sandía y el melón.
En el grupo de los cereales y sus derivados, pueden consumirse alimentos con sémola, arroz, avena, cebada, así como copos de maíz, fideos frescos o secos, galletas de agua, panes tipo molde, ñoquis y pastas rellenas como ravioles, sorrentinos y canelones. Deben evitarse, por su parte, las galletitas saborizadas, los panes de levadura frescos y los panificados que contengan chocolate y/o nueces, así como, dentro de las legumbres, las lentejas, los porotos, los garbanzos y las arvejas.
En cuanto a las bebidas, debe recordarse que el alcohol suele actuar como desencadenante de grandes crisis migrañosas, tanto inmediatas, por consumo abusivo, como en el día posterior a la ingesta, en lo que se conoce como "resaca". Las bebidas con un mayor efecto nocivo son el vino, la cerveza y los vinos espumantes, por lo que deben ser descartadas de la dieta diaria. Deben evitarse, asimismo, las bebidas cola, las gaseosas dietéticas, las bebidas energizantes y, entre las infusiones, el café y el mate. Sí pueden consumirse sin riesgo el agua, las gaseosas no cola y el café descafeinado, evitando el uso de edulcorantes como los glutamatos en las infusiones.
Pero no sólo el consumo de ciertos alimentos se encuentra directamente relacionado con el dolor de cabeza. Los malos hábitos alimenticios, como el ayuno, pueden también desatar una crisis migrañosa.
Ante un ataque de migraña, la persona debe intentar identificar cuál ha sido su posible disparador, para así evitarlo y no aumentar el cuadro de malestar. A continuación, lo ideal es recostarse, evitar los movimientos bruscos, y permanecer en un ambiente a oscuras y lejos de olores fuertes.
Por definición, las migrañas deben durar entre 4 y 72 horas. Por lo tanto, si la sensación de dolor excede ese lapso de tiempo, lo que se recomienda es consultar de inmediato a un neurólogo, quien podrá determinar la causa del malestar e indicar un tratamiento acorde para mejorar la calidad de vida del paciente.
Por Juan Manuel Ríos






