
Santo Domingo: murió la niña que había nacido con dos cabezas
La beba de dos meses falleció tras la operación a la que fue sometida para retirarle una cabeza parásita unida a su cráneo; al frente del equipo de cirujanos estuvo el médico argentino Jorge Lazareff, el mismo que operó con éxito a las siamesas guatemaltecas en agosto del 2002
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SANTO DOMINGO-. La niña que el pasado 10 de enero nació con dos cabezas y que fue sometida a una operación de casi 10 horas ayer, en Santo Domingo, murió hoy aparentemente por "problemas de coagulación".
Awilda Rebeca Hiciano "se mantuvo estable durante toda la cirugía, pero 12 horas después perdió sus signos vitales", indicó el director de neurocirugía del Centro de Ortopedia y Especialidades de Cure Internacional, Benjamín Rivera.
En conferencia de prensa, los médicos anunciaron varios de los peligros que podía correr la niña: un edema cerebral como consecuencia de haberse sometido a una intervención tan extensa; una infección o una hemorragia postoperatoria.
Explicaron que la masa parásita fue retirada por partes, disecándola en planos, luego de diferenciar cuál correspondía al cuerpo de Rebeca y cual no.
"Se hizo lo que se llama una disección de planos. Se iba disecando, saturando y coagulando por partes hasta poder retirar toda la masa", afirmó el propio doctor Hazim.
Según el escueto informe médico, la niña murió por "problemas de coagulación".
"Desde que descubrimos que Awilda Rebeca tenía ese problema nos preparamos psicológicamente para enfrentar la situación que se avecinaba y nos apoyamos en la fe que tenemos", afirmó Franklyn Martínez, de 29 años, padre de la niña.
Sólo ocho casos en el mundo
La pequeña Awilda Rebeca, de apenas dos meses de nacida, se convirtió en la primera persona que fue intervenida quirúrgicamente para retirarle una cabeza parásita unida a su cráneo.
Sólo se conocen ocho casos similares y este es el segundo en que el bebé nace vivo.
Los médicos explicaron en conferencia de prensa que los cerebros estaban claramente diferenciados el uno del otro y no compartían masa encefálica.
Cuatro neurocirujanos e igual cantidad de anestesistas junto a otros 18 especialistas y asistentes maniobraron para retirar de la cabeza de Awilda Rebeca la masa encefálica que le ponía en riesgo de padecer complicaciones cardíacas posteriores debido a la demanda extra de sangre.
El órgano parásito, según los galenos que le atendieron, consumía probablemente hasta el 20 por ciento de la sangre de la niña.
Al frente del equipo médico estuvo el doctor Jorge Lazareff, de origen argentino y jefe de neurocirugía pediátrica del Centro Médico de la Universidad de California en Los Angeles, el mismo que operó con éxito a las siamesas guatemaltecas en agosto del 2002.
Awilda Rebeca Martínez fue el segundo bebé del mundo que nació vivo con esa anormalidad anatómica.
El otro caso que se conoce es el de un niño, cuyo cráneo se conserva en un museo de Gran Bretaña, que nació en 1780 en Bengala y trabajó en un circo hasta que a los cuatro año murió por una mordida de una cobra.
Fuente: ANSA






