
Se extinguió una luz, murió Mario Acuña
Trabajó durante 40 años en la NASA, pero nunca dejó de colaborar con la Argentina
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Hace cuatro días, el 5 de marzo por la mañana, murió el doctor Mario Acuña, ingeniero cordobés que se convirtió en un pionero de la exploración espacial y llegó a recibir los máximos honores científicos que se otorgan en los Estados Unidos.
"Sus cualidades humanas fueron proporcionales a sus extraordinarios logros científicos -afirma el doctor César Bertucci, astrónomo del Instituto de Astronomía y Física del Espacio-. Su sencillez y su don de gentes eran extraordinarios, tal como sus logros científicos. Verlo como líder de un grupo impresionaba por cómo participaba en las discusiones técnicas y lo pertinente de sus aportes. Conocía al dedillo toda la cadena del conocimiento científico, desde la medición hasta la interpretación."
"A muchos, Mario nos cambió la vida -agrega el doctor Marcos Machado, jefe de proyectos científicos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales-. Nos conocíamos desde los años 80, cuando ambos trabajábamos en el Centro Goddard, pero en edificios diferentes. Nos encontramos por primera vez jugando al fútbol y enseguida nació una gran amistad. A él le debo todo lo que sé acerca de cómo manejar una misión científica espacial."
Acuña fue una brillante personalidad de la ciencia, apreciado y valorado en todo el continente por legiones de amigos y discípulos. Nacido en Córdoba en 1940, se graduó de ingeniero en la Universidad de Tucumán. En la segunda mitad de los años sesenta emigró a los Estados Unidos y desde 1969 trabajó en el Centro Espacial Goddard. Fue autor de más de 115 trabajos sobre exploración espacial, campos magnéticos y plasmas del sistema solar, entre otros temas.
Como coinvestigador o investigador principal participó en muchas de las más importantes misiones de la NASA y de la Agencia Espacial Europea, como las que lanzaron al universo a las naves Voyager, Pioneer, Mariner, Giotto, Mars Global Surveyor, Messenger y otras.
Fue miembro de la Academia de Nacional de Ciencias de los Estados Unidos y recibió innumerables distinciones, como la Medalla por Logros Científicos Excepcionales, la Medalla al Servicio Distinguido y el Premio Presidencial al Mérito, otorgado por sus contribuciones a la magnetometría y la exploración espacial.
Era, también, un apasionado de su tarea. Bertucci recuerda que lo conoció durante un viaje realizado en virtud de un premio de la Sociedad Planetaria. "Me preguntó: «A ver, ¿qué sabés del campo magnético de Marte?» -cuenta-. Esa pregunta definió mi carrera, porque después elegí hacer mi tesis de doctorado en magnetometría." Y enseguida agrega: "Tenía una fuerza y un entusiasmo increíbles. Estaba en contacto con él para hacer detectores en el IAFE y recibí un e - mail suyo el mismo día en que comenzó a declinar su salud, el 10 de febrero."
"Hacía más o menos diez años que venía amenazando con jubilarse de la NASA, pero no podía -se emociona Machado-. Era su vida. La NASA y la Argentina, porque nunca dejó de ser argentino y cordobés. Fue él quien nos abrió las puertas de la NASA y nos vinculó con investigadores de la máxima calidad, además de muy buenas personas también. Me siento orgulloso de haber sido su amigo."






