
Tango y milonga, buenos para el corazón
Es un ejercicio de intensidad leve a moderada, similar al que se recomienda para prevenir enfermedades cardiovasculares
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La ciencia argentina ha acercado la primera evidencia mundial de que el corazón podría latir mejor, o más sano, al ritmo del dos por cuatro.
Un estudio realizado por científicos de la Fundación Favaloro, en el que se midieron parámetros cardiorrespiratorios en bailarines aficionados, concluyó que "bailar tango y milonga constituye un ejercicio de intensidad leve a moderada".
Una medida que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mejora la actividad cardiovascular y previene males cardíacos, si se practica en forma regular.
Veinte bailarines sanos (11 hombres, 11 mujeres) se movieron al compás de una milonga -"La puñalada"- y dos tangos, "La cumparsita" y "Quejas de bandoneón".
Previamente se les realizó un chequeo cardíaco (para verificar que su corazón estuviera sano) y fueron sometidos a un estudio de ejercicio para medir sus capacidades máximas (consumo de oxígeno, frecuencia cardíaca, ventilación, etc.).
Parámetros en mano, los aficionados salieron a la pista, supervisados por los artistas Mayoral y Elsa María, que hace algunos años fueron los impulsores de la idea de realizar el estudio. Se lo comunicaron al doctor René Favaloro, convencidos de que bailar tango era saludable.
Durante el baile, los médicos volvieron a medir las variables. A los bailarines se les realizó un electrocardiograma, y se les colocó una máscara para medir el consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono, el número de respiraciones por minuto y otros indicadores.
Mediciones
"Observamos que, por ejemplo, los niveles de frecuencia cardíaca rondaban el 60% en relación con las frecuencias cardíacas máximas de las pruebas previas", explicó a LA NACION el doctor Roberto Peidro, jefe del área de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular de la fundación, y primer autor del estudio.
La comparación con las mediciones de los estudios de ejercicio máximo se debió a que "cuando a un paciente se le indica un ejercicio para prevención de la enfermedad cardiovascular es fundamental tener en cuenta la intensidad. Por ejemplo: que camine al 50% de su capacidad máxima, que es la que beneficiará a su corazón".
Contra el sedentarismo
Según se afirma en el trabajo de la Fundación Favaloro, "se han realizado estudios similares para determinar variables en otros tipos de baile. Las danzas de alto impacto, por ejemplo, superaron los límites considerados de seguridad, ya que la frecuencia cardíaca y las variables cardiorrespiratorias se acercaban a los máximos determinados por las pruebas previas de ejercicio".
En cambio, otras danzas, como la balinesa, ya han sido incorporadas a programas para mejorar la capacidad aeróbica.
"Si bien se habían propuesto diferentes bailes para combatir el sedentarismo, no hallamos investigaciones previas en la literatura científica sobre los cambios cardiorrespiratorios al bailar tango", contó Peidro.
Por su originalidad, el trabajo -titulado: "Tango: modificaciones cardiorrespiratorias durante el baile"- fue publicado en la Revista Argentina de Cardiología, órgano oficial de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
Allí no sólo constan los datos científicos sino otros que revelan algunas curiosidades, como el criterio de inclusión de los temas: "Son los que nunca faltan en las milongas nocturnas, y además ofrecían facilidad para desplegar los pasos clásicos del tango", contó el cardiólogo.
Por el momento, aclaró, "no medimos qué resultado puede tener el baile en personas con enfermedad cardiovascular previa".
Sin embargo, consideró que el trabajo es un primer paso para acercar una opción que pueda combatir el sedentarismo.
"En el futuro, ojalá podamos estudiar científicamente a una población que baile tango o milonga entre 20 y 30 minutos diarios, para ver los resultados que esa práctica nos acerca -dijo-. Por ahora, pensamos que bailar regularmente, sobre todo en personas mayores, es una opción contra el sedentarismo, que en la población local llega hasta el 80 por ciento."
A esto se suma otro dato nada desdeñable: "Se trata de una actividad que puede resultar más entretenida que otras. Implica, además, un contacto con otras personas, y justamente una de las recomendaciones de los programas de prevención cardiovascular es que los pacientes incrementen su vida social, que busquen reunirse con un amigo, un vecino, la pareja, para hacer ejercicio porque eso proporciona más adherencia".
"Pero incluso en el caso de una persona cuya salud o circunstancias no lo permitan, el tango se puede bailar sin salir de la propia casa, lo que es más fácil de sostener en el tiempo", concluyó.






