
Un nuevo implante que permite oír
Es para sorderas por daño o inexistencia del nervio auditivo, que hasta ahora eran intratables
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La operación tiene un nombre complicado, se llama implante multicanal auditivo de tronco cerebral, pero promete revolucionar el abordaje de ciertas sorderas completas, absolutas e incurables que hasta hoy era imposible, siquiera, mejorar.
Este recurso, que desde fines de 2000 cuenta con la aprobación de la Food and Drug Administration (FDA), agencia norteamericana de medicamentos, alimentos y tecnología médica, es aplicable en aquellos casos en que debido a lesiones, defectos congénitos o cirugías para eliminar tumores se pierden o lesionan los nervios auditivos.
El problema es gravísimo: falta, ni más ni menos, que la conexión o el cableado del oído con la corteza cerebral. La única forma posible de llevar sonido a esas personas es llegar directamente a sus cerebros a través de un implante de modernísimo diseño, haciendo caso omiso de la conexión que falta.
Los recuperados logran comunicarse en forma satisfactoria. Pero el gran desafío del implante es que depende tanto de la adecuada cirugía como de un intenso entrenamiento oral posquirúrgico: las personas deben aprender a hablar y a escuchar.
La novedosa técnica, que se aplicó en unos 50 pacientes en todo el mundo, ya se utiliza en el país. Supone la implantación de un dispositivo de 21 electrodos sobre los núcleos auditivos del tronco cerebral, que trabajan en combinación con un minúsculo micrófono ubicado detrás de la oreja (como los conocidos audífonos).
En sus primeras versiones, el dispositivo tenía una minicomputadora (del tamaño de un atado de cigarrillos) que la persona llevaba en un bolsillo. Ahora, los expertos en miniaturización consiguieron que la computadora esté integrada al pequeño minúsculo retroauricular.
Este micrófono se conecta mediante un cable con la placa de 21 electrodos dispuesta en el tronco cerebral a través de otro dispositivo (del tamaño de una moneda de un peso) ubicado encima de la oreja, por debajo de la piel.
De estímulos y sonidos
"Al igual que ocurre con todos los dispositivos implantables -explica el doctor Carlos Mario Boccio, jefe de Otorrinolaringología del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde hace pocos días recibió este implante una paciente de 52 años-, también éste, al ser estimulado, transforma los sonidos en corriente eléctrica. Esa corriente viaja a través del cable que va unido a la plaqueta donde están los 21 electrodos. Estos son los encargados de transmitir los estímulos desde los núcleos auditivos del tronco hasta la corteza cerebral, que los transforma en algo que el paciente, debidamente reeducado, interpretará como sonidos."
El doctor Boccio afirma que el grado de recuperación depende de cada paciente. "Algunos reconocen los sonidos del ambiente, los timbres, el teléfono, una olla de agua hirviendo... Otro grupo es capaz de comunicarse fluidamente con su grupo familiar y de escuchar voces conocidas. Y hay otro, menos numeroso, que logra establecer una comunicación cara a cara o incluso por teléfono, la forma más difícil, porque no existen ni el lenguaje gestual ni el de los labios."
El equipo se utiliza entre 12 y 15 horas diarias (no al dormir) y posee una garantía de materiales de 50 años. Además, puede ir incorporando nuevo software a medida que se avance en materia tecnológica.
Costos y beneficios
El otorrinolaringólogo añade que el servicio a su cargo es el único centro de referencia en toda América latina de la House Ear Institute USA, que funciona en el ámbito de la Universidad del Sur de California, donde se realizan el diseño y el desarrollo de estos dispositivos, junto con la universidad australiana de Melbourne, que los fabrica con la guía de los californianos.
"El neurocirujano William Hitselberger, que representa al instituto de California -afirma Boccio- presenció el implante, ya que no permiten hacerlo sin su vigilancia."
Por el momento, la FDA autoriza su aplicación en mayores de 12 años. "Esta administración -agrega- siempre quiere controles más exhaustivos de los dispositivos antes de autorizar su uso en menores. Pero creemos que en poco tiempo sí se podrá utilizar, y podremos dar solución a muchos casos de niños con sordera hasta ahora irreversible. Y cuanto antes, mejor. Porque la capacidad del sistema nervioso central para aprender a hablar sin haber jamás escuchado depende en gran parte de su plasticidad, y el cerebro es más plástico en la niñez."
El doctor Boccio explica que el dispositivo fue equiparado con el costo de un implante coclear (alrededor de 20.000 pesos), una prestación que está contemplada en el Programa Médico Obligatorio (PMO) y por lo tanto es reconocida por obras sociales y empresas de medicina prepaga.
Actualmente, existen en el mundo entre 8 y 10 mil personas con implante coclear. Esta alternativa es efectiva cuando la sordera es causada por un mal funcionamiento de la cóclea, que es algo así como el decodificador interno del oído.
"Si aumenta la fidelidad del diagnóstico, -afirma el doctor Boccio- seguramente habrá más niños con severos problemas auditivos tratables y eso nos permitirá seleccionar cada vez más pacientes que puedan ser beneficiados este implante, lo más sofisticado que existe en el mundo en audiología."






