Alta fidelidad. Los Beatles pintores de Buenos Aires

El cuarteto argentino de la Nueva Figuración
El cuarteto argentino de la Nueva Figuración
Fernando García
(0)
18 de noviembre de 2018  • 17:00

Claudio Gabis (Manal, for ever) dice que todavía quedan ruinas, restos arqueológicos. Lo dice atisbando la esquina de Florida y Paraguay desde el ventanal angosto de la planta alta del Florida Garden, último retén en pie del tiempo de la ciudadela vanguardista que se extendía a partir de Viamonte y hasta Plaza San Martín. La ruina viene a ser ahora un papel afiche pegado a la pared que se pierde entre la oferta del downtown. Sigo con la mirada la sucesión de carteles: "Sex shop", "Guayaba", "Liquidación". Ahí, haciéndose lugar, como esos chicos que insisten en avanzar por entre la marea de cuerpos para acercarse al escenario en un show de estadios, aparece el afiche. Dice en letra de imprenta (grado cero del diseño): "FEDERICO MANUEL TE LEO Y ME SIENTO MENOS LOCO". Leído desde este bar que lleva 55 años y sostiene un estilo casi extinguido en Baires opera como un acto psicomágico. Federico Manuel Peralta Ramos era habitué del Garden y esta era la zona y el tiempo sobre el que hablábamos con Gabis. Ok es una ruina fake. El cartel lo pusieron como parte de una acción hace un año y medio mientras Galería del Infinito exhibía como cuadros los aforismos que Peralta Ramos garabateaba en óleos y servilletas. Pero sobrevivió. Y así, inadvertido, funciona mejor que cualquier placa solemne. Ojalá dure. Mientras tanto sabremos leer en esa idea que alguna vez estas calles fueron otras.

***

Aquí no hay de esos batacazos de mercado estilo Sotheby’s o Christie’s que ponen al arte en las noticias por quince segundos. Sin embargo con los remates, afloran historias fascinantes. El miércoles, Roldán celebró una subasta de pintura y escultura clásica, moderna y contemporánea. En el lote apareció Drut, una obra muy extraña de Ernesto Deira fechada en 1969 que se vendió a unos 57 mil dólares. El precio, que no es bajo para ese período del pintor, es aquí lo de menos.

Drut, obra de Ernesto Deira que esta semana se remató en Roldán por US$ 57 mil
Drut, obra de Ernesto Deira que esta semana se remató en Roldán por US$ 57 mil

Sigamos el hilo de la propiedad de la obra hasta donde se pueda. En 2011 Drut fue la estrella de un remate a beneficio del Museo Sívori. El galerista Enrique Scheinsohn la dejó allí por 168 mil pesos. Antes de Scheinsohn la obra estuvo en poder de la familia Peralta Ramos. Federico Manuel (te leo y me siento menos loco) se la compró personalmente a Deira entre 1969 y 1970. Gastó 200.000 pesos moneda nacional. Ese dinero era parte de la beca Guggenheim a la que Peralta Ramos había accedido en 1968. Leamóslo a él, entonces, en una carta a la Fundación Guggenheim fechada junio 14 de 1971 donde justifica su legendaria patinada. "En cuanto recibí el primer aporte de la beca y anticipándome a lo que hoy es un movimiento internacional, consistente en un señalamiento artístico real, invité a un grupo de amigos (25 personas) a una comida en el Alvear Palace Hotel, invitándolos después a bailar a la boite Africa, costó U$ 300. Una de las razones que me impulsaron a este tipo de manifestación es la convicción de que "la vida es una obra de arte" por lo que en vez de "pintar" una comida, dí una comida". En la carta Peralta Ramos detalla otros gastos (trajes, deudas con una galería de arte), una inversión financiera básica y lo que denomina "mi última expresión artística con esta beca". En la segunda carilla mecanografiada, detalla: "La beca se me había otorgado como pintor, entonces provoqué una serie de situaciones con este dinero (U$ 3500). (…) Compré un cuadro de Josefina Robirosa en m$n 400.000 y se lo regalé a mi padre, después compré un cuadro de Ernesto Deira en m$n 200.000 y se lo regalé a mi madre y para terminar compré un cuadro de Jorge de la Vega para mi en m$n 300.000. Lo que importa el total". Ahí estaba Drut, esa criatura como de ciencia ficción de Ernesto Deira, la obra dentro de la obra de Peralta Ramos que hoy es celebrada como un master happening pero que al momento de leer estas líneas transcriptas cincuenta años después habrán vuelto loco a James F Mathias en el 90 de Park Avenue, Nueva York. Quien compró Drut en Roldán esta semana tiene entonces colgada una parte del patinazo de Federico Manuel.

***

La ciudadela vanguardista de Manal, Federico Manuel & co debe haber sido una de las pocas ciudades (¿la única?) donde se festejó públicamente un cumpleaños de los Beatles. Claudio Gabis formó parte en 1967 de esa celebración que se llamó "Be at Beatles" como guitarrista del efímero grupo The Bubbling Awe. Pero la pintura argentina ya tenía sus propios Beatles que fueron los cuatro arcángeles de la Neo Figuración: De la Vega, Deira, Macció y Noé. Arquetípicos y revolucionarios. Cada uno un estilo, una esencia, una onda. Me es fácil identificar a De la Vega con Lennon por su iracundia y muerte temprana y a Noé con Mc Cartney por su elasticidad y permanencia. Ernesto Deira no puede ser otro que Harrison, no solo por haber sido el segundo de los cuatro en partir sino porque a su estética se llega atravesando cierto misterio. Hay en sus cuadros, hay en Drut, un cierto desequilibrio sobrio que puede homologarse al lánguido harrisonismo. ¿Macció? No piensen en Ringo, el viejo Rómulo era un Rolling Stone.

Conforme a los criterios de

Más información
ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.