Arresto en vivo: Ai Weiwei compite por la atención contra el partido de la Argentina en el Mundial
A las 13 comenzó en Arthaus la transmisión de una performance del artista chino, que recrea en Manchester su confinamiento en una celda en 2011; durará 24 horas, durante las cuales la selección se enfrentará a Cabo Verde en Miami
5 minutos de lectura'


Vestido con un jogging celeste camina de un lado al otro de la habitación, pero su ansiedad no tiene nada que ver con el partido de la Argentina frente a Cabo Verde en el Mundial de fútbol. Lo siguen a cada paso dos guardias, con trajes de combate camuflados. No le quitan la vista de encima, aunque se siente y se quede dormido. Así se ve en estas horas por una pantalla desde el microcentro porteño a Ai Weiwei, el artista chino que está realizando una performance de 24 horas en Manchester, Gran Bretaña. Es la recreación de los 81 días que estuvo detenido hace quince años en Pekín, antes de ser liberado sin cargos formales.
Minutos antes de las 13, en uno de los días más fríos del año, decenas de personas ya estaban reunidas frente a la pantalla que da a la calle sobre Bartolomé Mitre 434, en la entrada de Arthaus. Una de las tres instituciones del mundo -junto con ACMI (Melbourne, Australia) y Dover Street Market París (Francia)- que fueron elegidas para retransmitir en vivo y en directo Sewing a Button, esta acción del artista defensor de los derechos humanos. La filmación tiene lugar en Aviva Studios, sede de Factory International, donde se recreó el departamento de 7,2 por 3,6 metros donde estuvo confinado en China y que la está difundiendo en vivo por YouTube. También desde la cuenta de Instagram del artista (@aiww), hasta mañana a las 13 se podrá ver cómo duerme, come, hace ejercicio, escribe, se baña y se enfrenta a las preguntas de la policía, que lo vigila en todo momento.

“El 3 de abril de 2011, Ai Weiwei fue arrestado en secreto en el Aeropuerto Internacional de Pekín cuando intentaba abordar un vuelo –fue lo primero que pudieron ver, escrito en inglés-. Permaneció aislado en un lugar desconocido durante 81 días bajo el pretexto de ser investigado por delitos económicos o evasión fiscal, aunque los interrogadores se centraron principalmente en la subversión estatal y sus críticas abiertas al gobierno. Las condiciones de su arresto fueron dudosas y carecía de cargos formales y del debido proceso. No tuvo acceso al exterior ni a un abogado. Ai tuvo que someterse a una estricta vigilancia y un horario de tipo militar durante su detención. Durante las próximas 24 horas, seremos testigos de lo sucedido hace 15 años”.

Mientras tanto Andrés Buhar, fundador y director de Arthaus, explicaba a los presentes cuál fue la génesis de una oportunidad única para el público argentino, en la cual desempeñó un rol clave el British Council. “Esta historia comenzó en 2023 cuando fui invitado al programa de apertura de Factory International, un extraordinario centro de artes en Manchester –dijo-. Desde el comienzo, Arthaus nació con la vocación de conectar Buenos Aires con las grandes instituciones culturales del mundo. Creemos podemos estar profundamente comprometidos con la ciudad y al mismo tiempo construir puentes con otras instituciones, otros artistas y otros públicos”.
En ese sentido, Buhar aseguró que esta experiencia fue impulsada con la voluntad de “generar encuentros que amplíen y enriquezcan nuestra vida. Esta obra nos sitúa frente al paso del tiempo, la vigilancia y el encierro, convirtiéndonos en testigos de una experiencia profundamente personal que al mismo tiempo nos interpela de manera universal. Ser testigos implica una responsabilidad: la de mirar con atención, recordar y reflexionar sobre aquello que el arte nos revela acerca de la libertad, el poder y la condición humana”.

Entre quienes escuchaban había artistas y dos egresadas de la carrera de Gestión e Historia de las Artes de la Usal. Estas últimas aseguraron haber convocado a sus amigas para compartir “esta oportunidad única de ver en vivo artistas internacionales”. “El arma es él, su cuerpo, su propia opinión”, observó Toni Morales. “Fue una detención secreta. Y aunque pasaron muchos años no pierde la contemporaneidad”, agregó a su lado Florencia Alvarado.
También se contaba entre el público Sebastián Vidal Mackinson, flamante director de Artes Visuales de Arthaus, quien asumió su cargo esta semana. “Este es mi debut –dijo a LA NACION-. Me resulta muy interesante este uso de la tecnología para poder entablar diálogos sobre temas que angustiantes y darles visibilidad”.
El registro se realiza a través de cuatro cámaras de seguridad, como las que usaban los guardias. Sólo que ahora los interrogadores son periodistas y locutores con experiencia en entrevistas a políticos, líderes y figuras de la cultura. Ai Weiwei ha revisitado este período antes en obras como S.A.C.R.E.D (2013), Dumbass (2013) y Ai vs AI (2024), pero Sewing a Button marca la primera vez que su detención se representa en vivo.

La performance forma parte de Ai Weiwei: Button Up!, exposición que podrá visitarse en Aviva Studios hasta el 6 de septiembre, y que reúne varias obras de gran formato exhibidas por primera vez en Gran Bretaña. Allí, según el sitio web, “dirige su mirada hacia dos siglos de relaciones entre China y el Reino Unido. Inspirándose en Manchester —ciudad clave de la Revolución Industrial—, explora cómo los sistemas históricos de comercio, imperialismo y explotación resuenan en las crisis humanitarias y políticas actuales”.
“He sido vigilado desde que nací”, dijo a LA NACION en 2017, cuando viajó a Buenos Aires antes de inaugurar una muestra antológica en Fundación Proa este artista que no teme plantear interrogantes críticos y urgentes a través de la escultura, la instalación, el cine, la fotografía y la arquitectura.








