Cómo es la novela que Juan Grabois publicará el mes próximo

Juan Grabois
Juan Grabois Fuente: Archivo - Crédito: Diego Spivacow/AFV
Daniel Gigena
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22 de octubre de 2019  • 17:17

A mediados de noviembre, pocos días antes de la asunción del Presidente que resulte electo en las urnas el domingo próximo, Juan Grabois dará a conocer su segundo libro. En este caso, el referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) publicará una ficción política en vez de un ensayo. El autor de La clase peligrosa, que apareció en 2018, eligió esta vez la narrativa para avanzar sobre una de sus preocupaciones centrales: la desigualdad social y las formas de vida que provocan el poder y la codicia.

En Los siete pecados argentinos. Una historia de demonios (Paidós), Grabois da vida a dos protagonistas en apariencia antagónicos: Manuel, un sacerdote católico con un pasado singular, que reside en la abadía Nuestra Señora de los Ángeles, y Olalla, su sobrina, una joven que, ocasionalmente y como una "forma de empoderamiento", ejerce la prostitución. Mientras en una ciudad de Buenos Aires infestada de demonios una mujer es víctima de un complot a medias terrenal, la sociedad argentina presencia el declive de la gestión de un Presidente "amigo de Wall Street", referencia explícita a Mauricio Macri, cuyo nombre aflora en varios momentos de la historia.

La novela de Grabois está dedicada "a los buenos maestros y a las malas alumnas". Moral religiosa, política nacional, comercio sexual y negocios financieros sobrevuelan las páginas de este thriller teológico que se desarrolla en el presente inmediato. Pese a que la joven protagonista combate los mandatos patriarcales y eclesiales, las palabras "feminismo" y "aborto" no aparecen a lo largo de la novela. En 2016, el joven abogado nacido en 1983 fue designado por el papa Francisco consultor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz de la Santa Sede.

En la breve introducción de su novela, que adopta por momentos la forma de un diálogo filosófico entre personajes de ideas contrapuestas, Grabois echa sobre sí mismo una mirada autobiográfica. "Siempre tuve problemas con la autoridad -sostiene-. Recuerdo que no pude terminar primer grado en el Lenguas Vivas por mala conducta. Me expulsaron. Nunca entendí muy bien por qué determinadas categorías de personas podían imponer su voluntad sobre otras, en general más débiles, sin demasiados argumentos ni explicaciones. Es que, cuando sos débil, nadie te revela el porqué de las cosas. Son, simplemente, así, como ellos dicen. Si molestás, te castigan; si no te adaptás, te hacen sufrir. No hay tutía".

Portada de la nueva novela de Grabois
Portada de la nueva novela de Grabois

La escritura, un exorcismo

Advierte, además, que en su nuevo libro el lector encontrará cierto grado de maniqueísmo y que uno de sus propósitos al escribirlo fue exorcizar sus propios demonios. "Me abordaban con furia susurrándome cientos de pecados. Creo que pude mantenerlos más o menos a raya. La política, la solidaridad, la religión son formas que tenemos para exorcizarlos. El arte también", agrega.

"Quise hacer ficción porque, como digo en la introducción, el arte es una forma de procesar los demonios que se te van metiendo adentro en las batallas cotidianas de la vida -dice Grabois a LA NACION-. Al principio quería hacer un estudio sobre los pecados capitales y su estructuración comercial moderna, un ensayo más académico y filosófico, pero sabía que no iba a tener el tiempo, la concentración ni las ganas para desarrollarlo en un año electoral. Entonces propuse hacer algo de ficción, como un juego, para promover una discusión sobre la necesidad de recrear una moralidad sostenida en valores universales, esos que recibimos de tradiciones antiquísimas y también las cosas nuevas que fueron surgiendo en nuestro tiempo". El libro tiene algunos mensajes para leer entre líneas y otros más explícitos vinculados a los años del macrismo, pero es fundamentalmente una invitación a repensar los puntos de contacto entre las tan denostadas tradiciones humanistas de nuestros ancestros y las aspiraciones revolucionarias de la juventud que quiere cambiarlo todo".

Para crear el personaje de la joven feminista, el autor reveló que fueron de gran ayuda las charlas que mantuvo con su amiga Ofelia Fernández, candidata a diputada por el Frente de Todos en la ciudad de Buenos Aires. En el primer capítulo de Los siete pecados argentinos, tío y sobrina ven juntos un film. "Hace unos meses la invité a ver Pecados capitales ( Se7en), que fue furor cuando yo tenía su edad -cuenta el sacerdote-. Récord total de taquilla del verano de 1996. Pensé que nos podría servir como recurso pedagógico para discutir la cuestión del mal y el pecado. La vimos en su notebook, en uno de esos portales de películas pirateadas. Acá no tenemos ni tele ni radio ni Internet porque el superior hace interpretaciones antojadizas de la Regla. Lo mejor de las nuevas tecnologías, incluida la imprenta, es que no aparecen en las Reglas de San Benito. Es una desobediencia que me permito porque la Regla tiene que interpretarse en forma benigna. Si no, no es Regla, es arbitrariedad". Pese al entusiasmo del sacerdote, la chica se queda dormida antes del final de la película que dirigió David Fincher.

Si bien se trata de una ficción, el segundo libro de Grabois se conoce en un año en que los libros escritos por políticos dominaron la agenda editorial. Antes y después de la publicación de Sinceramente, el best seller de 2019, libros de políticos como Elisa Carrió, Martín Lousteau, Axel Kicillof y José Luis Espert, entre otros, compitieron por ingresar en la lista de títulos más vendidos. En una estrategia inesperada, el referente de la CTEP volverá a las librerías con una ficción.

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