Cuando la literatura se juega un picadito
Es una de las voces más importantes de la nueva literatura iberoamericana y un paladín de la crónica periodística. Se llama Juan Villoro, nació en la increíble Ciudad de México y tiene 51 años. Ganó con una de sus novelas ( El Testigo ) el prestigioso premio Herralde, y no ha dejado de recibir desde entonces ese tipo de consagraciones y medallas por sus ficciones cortas y largas, y por sus ensayos y crónicas. Fue traductor de escritores como Capote y Lichtenberg, director del influyente suplemento cultural del diario mexicano La Jornada , y es hoy un flamante y entusiasta dramaturgo: "Me gusta tanto el trabajo teatral que no me dan ganas de escribir más cuento o novela. Es como cuando te casas, Leo. Primero tienes unas novias, y luego encuentras a la mujer de tu vida", dijo Villoro en un café de San Angel. "Leo" es Leonardo Tarifeño, periodista cultural itinerante que vivió varios años en México, que es amigo de Villoro y mío, y que ahora trabaja como editor de adn CULTURA.
Dos semanas después de haber inaugurado su escritorio en esta redacción, Leo viajó a México con la misión de realizar una serie de entrevistas y contactos. Volvía a la tierra que le había dado cobijo: durante ocho años Tarifeño hizo periodismo en el diario Reforma y en la revista Letras Libres . Queríamos pedirle a Villoro una colaboración muy especial, queríamos un cuento inédito para publicar en la Argentina.
Juan citó a Leo en la puerta del teatro donde dan Muerte parcial , su primera incursión en las tablas. Villoro en persona esperaba en la puerta a los amigos, y les daba entradas para la función. Más que un escritor consagrado, parecía un chico divirtiéndose en su cumpleaños.
A Villoro le encantó adn CULTURA, y también la idea de aportar un relato. Se dio una feliz coincidencia: ese cuento forma parte también de un libro-homenaje a Roberto Fontanarrosa que armó la Fundación Ross, que realiza los proyectos editoriales de la más importante librería de Rosario. El libro compendia textos alusivos de periodistas y escritores, viene con prólogo de Jorge Valdano y se llama La hinchada te saluda jubilosa . Pero "Yo soy Fontanarrosa", el cuento de Villoro, no resultó de un encargo, sino del deseo íntimo de homenajear de algún modo al gran escritor popular argentino.
Se trata de un relato hilarante, un poco al estilo Fontanarrosa, y también en la tradición de Soriano, Sasturain y Dolina. Una deliciosa narración que une dos amores de Villoro: la literatura y el fútbol. En un partido surrealista, los jugadores tienen nombres de escritores: Kafka, Chéjov, Tolstoi. En esa contienda de la literatura universal, en ese canon escrito por un mexicano, brillan dos argentinos: Julio Cortázar y el padre de Inodoro Pereyra.
Es poco común que una revista cultural ofrezca, en su portada, un relato de ficción. Esta revista lo hace con alegría y en la estela de una costumbre centenaria: en este diario conocieron la luz cientos de cuentos memorables de grandes narradores nacionales y extranjeros.
Por eso esta tapa. Porque Villoro quiso. Porque Villoro y Fontanarrosa son extraordinarios. Porque un buen cuento es un regalo. Y porque está bien hacer un buen regalo en Navidad.
Felicidades.






