Finalizan las reformas del Museo Pettoruti de La Plata, que reabre, por ahora, solo para visitas guiadas
Con un acervo que reúne cuatro mil obras, tiene nueva fachada, suma una sala de exposición y amplía sus depósitos para pinturas y esculturas
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En el Día Internacional de los Museos (y de la Escarapela), con un acto encabezado por el gobernador Axel Kicillof y la presidenta del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Florencia Saintout, se anunció la reapertura tras la puesta en valor de la centenaria sede del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti (avenida 51, entre las calles 5 y 6). Para ampliar espacios de exhibición y de preservación de obras se invirtieron 215 millones de pesos, informaron. Sin embargo, por ahora, estará abierto solo para visitas guiadas (o “controladas”, explicaron), que se informarán en la cuenta de Instagram del museo. Más adelante, se retomarán los horarios habituales de martes a domingo, de 10 a 19.
El Pettoruti es uno de los museos públicos más importantes del país, con un acervo que supera las cuatro mil obras. Estaba cerrado desde 2022, o, si se suman los años de la pandemia, desde 2020.
En el acto oficial de reinauguración estuvieron presentes, además, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis; la ministra de las Mujeres y Diversidad, Estela Díaz; la subsecretaria de Políticas Culturales, Victoria Onetto, y la subsecretaria de Promoción Sociocialtural, Lorena Riesgo. Después del corte de cinta, los funcionarios hicieron una recorrida por la institución, guiados por el director, Federico Ruvituso.
La puesta en valor consistió en mejorar y ampliar la exhibición y el acceso del público, reconstruir los espacios de guardado, y remodelar y optimizar los espacios de trabajo. El Pettoruti tiene ahora una nueva fachada, suma una sala de exposición y amplía depósitos para pinturas y esculturas.
En 2022, la sede central había cerrado sus puertas para avanzar en una transformación estructural y preservar la colección que estaba en riesgo por filtraciones, roturas y humedad. Desde su creación en 1922, el Museo Pettoruti adquirió una colección de más de cuatro mil obras de arte argentino, latinoamericano y europeo, y se convirtió en la tercera colección de arte público más grande de país. En 2023, se presentó el primer catálogo razonado de la institución, publicado por Ediciones Bonaerenses.
Desde el Instituto Cultural bonaerense informaron que “durante décadas, la falta de inversión sostenida afectó las condiciones de preservación, investigación y accesibilidad pública” del museo. “Muchas de las obras permanecieron fuera de exhibición, casi invisibilizadas para los y las bonaerenses, y expuestas al peligro de un daño irreparable”, agregaron.
El Museo fue inaugurado el 29 de abril de 1922. Hasta 1930, fue dirigido por Ernestina Rivademar, pintora, gestora y cineasta platense. Entre 1930 y 1947, Emilio Pettoruti llevó adelante una gestión transformadora que lo convirtió en un importante centro artístico.

Entre 2020 y 2026, el Pettoruti se volvió una institución itinerante; en ese periodo, su patrimonio recorrió treinta municipios bonaerenses con diferentes exhibiciones y más de cuatrocientos artistas bonaerenses exhibieron “puertas afuera” del museo, en salones y exposiciones en el Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino, Pasaje Dardo Rocha y Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata, en el Parque Pereyra Iraola, el Museo de Ciencias Naturales y el Museo MAR de Mar del Plata, entre otros espacios. Además, se impulsó la primera feria de arte contemporáneo “Plateada”, en La Plata, que ya tuvo tres ediciones.

En 2024, una de las joyas de la colección -Autorretrato de Raquel Forner, que por años había estado arrumbada en un depósito- se lució en la Exposición Internacional de la Bienal de Venecia. Ese mismo año, gracias a un convenio entre el Instituto Cultural y el Conicet La Plata, y después de varios años de investigación, se confirmó que el óleo Retrato de Melchior Michael conservado en el Museo desde 1932 había sido pintado en el siglo XVI, en el taller de Tintoretto, uno de los grandes maestros de la pintura de todos los tiempos. Es la pintura más antigua del acervo del museo, que fue donada por la aristócrata argentina Sara Wilkinson de Santamarina y Marsengo.










