
El sueño celeste
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A la civilización le tomó 10.000 años aprender a volar. Fue un sueño y un baldón, porque hasta el más humilde pajarito se le atrevía al aire pocos días después de romper el cascarón. Ícaro lo pagó caro. Era también un tabú. Intentamos todo. Hasta que los hermanos Wright, que eran fabricantes de bicicletas, entendieron mejor la física detrás del vuelo y lograron lo que durante 100 siglos había sido imposible. Luego, en el curso de unas pocas décadas, la aviación se convirtió en actividad cotidiana. Pero no perdimos la fascinación. Presenciar el vuelo de esas naves majestuosas siempre nos atrapa. Por eso, los espectáculos aéreos convocan a un público numeroso y fiel. En la foto, los tres Pitts Special del equipo canadiense Northern Stars, pilotados por los veteranos de la Real Fuerza Aérea de ese país Brent Handy, Todd Farrell y Greg Hume-Powell, ascienden victoriosos en el cielo límpido de Ontario.
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