Encuentro cercano con Joan Miró
Los milagros suelen estar demasiado a mano como para que los podamos apreciar. Sostener un niño en brazos: sentir su calor, la blandura de su entrega, la intensidad de la vida, puro empuje, que bulle en su interior. Sostener un niño en brazos y mirar, junto a él –unir nuestros ojos a su mirada limpia– el desborde de color y de formas que alguna vez creó el catalán Joan Miró. Mirar una obra con ojos a los que nada les importan nombres, trayectorias, inscripciones en la historía, catálogos, honores. Mirar los colores de Miró como se mira por primera vez el mundo.
La noticia que acompaña esta foto es: la Fundación Joan Miró celebra su 50° aniversario con exhibiciones, actividades, añoranzas y fiesta. Lo que importa de esta foto: una mujer y un niño viven un instante único, precioso, delicado como toda alegría discreta
1Los padres terribles: historias reales sobre vínculos rotos
- 2
“Gritos visuales”: mujeres en el Macba, contra el abuso de poder y la misoginia
- 3
Tras una década de silencio, una maratón global y otros eventos celebran a Umberto Eco, “un intelectual que hacía opinión”
4Teorías conspirativas y datos falsos: la odisea de encontrar una “verdad oculta” en La Boca





