Extremos
La imagen hace pensar en la violencia de una ola marina, pero estamos mirando un lago. El más grande de los Estados Unidos, enclavado en un Midwest que, al menos de este lado del planeta, siempre sonará a mito. Hace frío en las inmediaciones del enorme Lago Michigan. Frío y una serie de condiciones lo suficientemente ásperas como para que el agua se encabrite y sacuda -como aquí estamos viendo- el extremo sur de un muelle que en otro momento del año significa paseo, distensión, niños de la mano. El clima se pone extremo y eso ya no es novedad. Tampoco que los inviernos del Norte, aun antes del calentamiento global, siempre fueron duros. La imagen tiene su belleza: le hubiera encantado a los románticos del siglo XIX: pura expresión del poder de la naturaleza, repentina pequeñez de la construcción humana, intuición de lo sublime ahí, delante de nuestra nariz.
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