Federico García Lorca, el escritor que odiaba las entrevistas

Por qué lo abrumaba la exposición pública y qué cosas dijo en público el gran poeta de españa, a quien la Biblioteca Nacional le dedica la muestra "Federico García Lorca, de Granada a Buenos Aires"
Por qué lo abrumaba la exposición pública y qué cosas dijo en público el gran poeta de españa, a quien la Biblioteca Nacional le dedica la muestra "Federico García Lorca, de Granada a Buenos Aires" Fuente: Archivo
Daniel Gigena
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30 de octubre de 2018  • 13:36

Pese a que en poco más de una década concedió cientos de entrevistas, Federico García Lorca (1898-1936) afirmaba que no le gustaba la exposición pública que ese género conlleva. A veces caracterizado por la prensa como niño eterno y otras como gitano, el poeta copó los diarios argentinos y uruguayos durante su visita al Río de la Plata para la presentación de Mariana Pineda, La zapatera prodigiosa y otras obras en las que oficiaba como autor y director de escena. "En las entrevistas siempre me hace el efecto de que es una caricatura mía la que habla, no yo", declaró el escritor español.

En los días en que LA NACION, Crítica, Noticias Gráficas y La Prensa publicaban entrevistas a García Lorca, que aparecía fotografiado en bata en su cuarto de hotel o de traje en bares porteños como el Tortoni, Jorge Luis Borges lo acusaba de actuar como "andaluz profesional". "Se esforzaba todo el tiempo por agradar a los demás" y era, según el escritor argentino, "un amanerado insoportable". No obstante, el autor de Ficciones suscribió la carta de protesta que varios intelectuales (entre otros, Álvaro Yunque, Carlos Mastronardi y María Rosa Oliver) le enviaron al general español Miguel Cabanellas luego del fusilamiento de García Lorca, ocurrido en 1936, cuando el poeta tenía apenas 38 años.

En la habitación 704 del Hotel Castelar, en bares y confiterías de la avenida de Mayo o en el foyer del Teatro Avenida, el autor de Yerma brindaba entrevistas, con algunas condiciones. Las referencias a la política española debían ser evitadas, en parte para que el "bando nacional" (que luego en el poder asumiría la forma del franquismo) no tomara represalias con sus familiares y amigos, así como también las referidas a la vida personal del poeta. García Lorca llegó a Buenos Aires el 13 de octubre de 1933 y permaneció en la ciudad seis meses, hasta los últimos días de marzo de 1934. Fue su tercer viaje a América y el primero al Río de la Plata. Aunque había llegado para impartir cuatro conferencias y acompañar el reestreno de Bodas de Sangre y el estreno en suelo americano de La zapatera prodigiosa, debió extender su visita.

Federico García Lorca, Margarita Xirgu y Cipriano Rivas Cherif en la despedida de "Yerma" en el teatro Principal, en Valencia
Federico García Lorca, Margarita Xirgu y Cipriano Rivas Cherif en la despedida de "Yerma" en el teatro Principal, en Valencia

Si bien García Lorca vivió en Buenos Aires, en ese lapso hizo una escapada a la ciudad de Rosario, el 22 de diciembre de 1933, donde dio la conferencia "Juego y teoría del duende", que ya había dado antes en el Teatro Colón. Ese episodio, que quedó registrado en crónicas periodísticas de diarios rosarinos, fue abordado por el actor e investigador Daniel Feliu en el libro García Lorca, el duende en Rosario, publicado por Baltasara en 2016.

Este año, la editorial Malpaso dio a conocer Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas, a cargo del poeta, editor y biógrafo Rafael Inglada. Especialista en la obra lorquiana, Inglada contó con la colaboración de Víctor Fernández para la preparación del libro, que ya se encuentra en librerías del país.

Portada de "Palabra de Lorca", volumen a cargo de Rafael Inglada
Portada de "Palabra de Lorca", volumen a cargo de Rafael Inglada

"¿Es esto literatura? ¿Se pueden entender los apuntes realizados en estos encuentros por reporteros como una parte del conjunto literario del escritor? A Lorca no le gustaba ser entrevistado y, salvo en un caso, nunca contestó por escrito. Sin embargo, es evidente que todas estas declaraciones son fundamentales para poder comprender su manera de pensar, el tejido con el que se construye parte de su poesía o su teatro, sus preocupaciones sociales o, sencillamente, su manera de entender la vida", escriben los compiladores. Palabra de Lorca ofrece, además, un perfil del escritor en plena modernidad, donde la entrevista funciona como un síntoma del éxito, la autoridad del creador y la curiosidad del público.

A continuación, elegimos algunas declaraciones de uno de los poetas españoles más populares del siglo XX.

Sobre Mariana Pineda

"¿Que hay tópicos y trucos? ¡Claro! Como que componen bien en mi técnica de estampas escénicas. He utilizado algunos -no todos los que quisiera- que le iban al ambiente de la obra a su carácter romántico, poco ironizado. También convenía a mi obra algún anacronismo, y no vacilé en situar el fusilamiento de Torrijos antes que la ejecución de Mariana Pineda. Creo que el anacronismo es uno de los efectos más bellos en el teatro, sobre todo cuando no se quiere hacer una obra histórica, sino poética. El anacronismo bien elegido es condensación de una época".

Simpatía por los perseguidos

"Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de lo perseguido. Del gitano, del negro, del judío, del morisco que todos llevamos dentro. Granada huele a misterio, a cosa que no puede ser y, sin embargo, es. Que no existe, pero influye. O que influye precisamente por no poder existir, que pierde el cuerpo y conserva aumentado el aroma. Que se ve acorralada y trata de injertarse en todo lo que rodea y amenaza para ayudar a disolverlo".

Almuerzo homenaje a la poeta e hispanista francesa Mathilde Pomés; en la foto aparecen Luis Cernuda, Pedro Salinas, García Lorca y, sentado, el poeta Gerardo Diego
Almuerzo homenaje a la poeta e hispanista francesa Mathilde Pomés; en la foto aparecen Luis Cernuda, Pedro Salinas, García Lorca y, sentado, el poeta Gerardo Diego

Poetas españoles

"Poetas son Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti. Y Gerardo Diego -el frenético, el desorbitado, no 'el otro' que hay en él-, y Vicente Alexandre, y Luis Cernuda. Juan Ramón Jiménez es, a veces, sublime. La luz de su poesía confúndese entonces con las luces extrañas, sobrenaturales, de san Juan de la Cruz".

García Lorca anticipa el estreno de La zapatera prodigiosa en LA NACION

"El dato más característico de la Zapaterilla loca es que no tiene más amistad que la de una niña pequeña, compendio de ternura y símbolo de las rosas que están en semilla y tienen todavía muy lejana su voluntad de flor. Lo más característico de esta simple farsa es el ritmo de la escena, ligado y vivo, y la intervención de la música, que me sirve para desrealizar la escena y quitar a la gente la idea de aquello 'está pasando de veras', así como también para elevar el plano poético con el mismo sentido con que lo hacían nuestros clásicos".

Lola Membrives y García Lorca, en Madrid
Lola Membrives y García Lorca, en Madrid

Poesía de teatro

"El teatro debe abandonar la atmósfera abstracta de las salas reducidas, su clima estrecho de experimentación, de elite, e ir a las masas. Eso es lo que trato de hacer yo en Bodas de sangre y La zapatera prodigiosa. Las cosas están puestas aquí, las palabras, los matices, las ocurrencias, lo delicioso, lo dramático, lo simple y lo complicado de una manera 'popular'. ¿Qué por qué haré lo que voy a hacer? Digan lo que digan, si algo ocurre a mi sombrero, si se me ocurre soltar algo, pongamos una frase, una metáfora que no viene al caso, ¿qué importa? Eso está dentro de lo que las masas pueden atrapar sin explicárselo, con solo sentirlo; está en la poesía, en la poesía de teatro para la gente, que yo quiero hacer. Poesía de teatro".

El lenguaje de las flores en Doña Rosita la soltera

"Doña Rosita tiene un tío que es botánico. Su fino arte consigue una rosa, que él llama la rosa mutábile, flor que por la mañana es roja; más roja al mediodía; a la tarde, blanca, y con la noche se deshace. Esta flor es como el símbolo del pensamiento que he querido recoger en Doña Rosita. He aquí la vida de mi Doña Rostia. Mansa, sin fruto, sin objeto, cursi. ¿Hasta cuándo seguirán así todas las doñas Rositas de España?

La poesía es algo que anda por las calles

"La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado. Todas las cosas tiene su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas. Se pasa junto a un hombre, se mira a una mujer, se adivina la marcha oblicua de un perro, y en cada uno de estos objetos humanos está la poesía. Por eso yo no concibo la poesía como abstención, sino como cosa real existente, que ha pasado junto a mí. Todas las personas de mi poemas han sido".

Un proyecto inconcluso

"Ahora estoy trabajando en una nueva comedia. Ya no será como las anteriores. Ahora es una obra, en la que no puedo escribir nada, ni una línea, porque se han desatado y andan por los aires la verdad y la mentira, el hambre y la poesía. Se me han escapado de las páginas. La verdad de la comedia es un problema religioso y económico-social. El Mundo está detenido ante el hambre que asola a los pueblos. Mientras haya desequilibrio económico, el Mundo no piensa. Yo lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena y el otro pone el aire sucio con sus bostezos. Y el rico dice: '¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted el lirio que florece en la orilla'. Y el pobre reza: 'Tengo hambre. No veo nada. Tengo hambre, mucha hambre'. Natural. El día en que el hambre desaparezca va a producirse en el Mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la humanidad. Nunca, jamás, se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la Gran Revolución. ¿Verdad que te estoy hablando en socialista puro?"

Para agendar

Ayer se inauguró la muestra Federico García Lorca. De Granada a Buenos Aires, organizada por la Biblioteca Nacional y el Centro Cultural de España en Buenos Aires, que exhibe una serie de fotos, documentos y objetos relacionados con la visita que García Lorca realizó a Buenos Aires entre 1933 y 1934. Andrés Tronquoy, del equipo de Investigaciones de la Biblioteca Nacional indicó que cuando habían empezado a planificar la muestra pensaron en la manera de vincular la importancia del paso de García Lorca por la Argentina en el reconocimiento que tuvo con su mirada sobre la vanguardia y la tradición.

Con entrada libre y gratuita, se podrá visitar a partir de hoy, de lunes a viernes, de 9 a 21. Y sábados y domingos, de 12 a 19, en las salas Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares de la Bilbioteca Nacional (Agüero 2502), hasta marzo de 2019.

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