Gaviota
ROMA.- ¿Y ahora por qué grazna la gaviota? Seres alados (más allá de los ángeles que desde siempre coronaron el Sant’Angelo: los hubo de madera, de mármol, de bronce) cada atardecer vuelven a la terraza del famoso castillo. Cuentan que estas aves proliferaron en la Ciudad Eterna en los 80 y, cada tanto, se escucha hablar de una “invasión” que molesta por distintas razones en los alrededores del Vaticano. Sin ir más lejos, hicieron sus buenos cameos en los días que el mundo seguía en directo la imagen de la chimenea de la Capilla Sixtina a la espera de la fumata blanca. Hay una postal que ya es famosa: el ave de pico y patas amarillo intenso, el río Tíber que corre a través de la capital italiana y el monumental Castello Sant’Angelo. Entonces, ¿por qué grazna? ¿Será que no quiere más fotos? Mejor no contradecirla.
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