Género trágico
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Las estadísticas de los femicidios siguen siendo noticia y demostrando la gravedad de los casos de violencia de género, aun los que no llegan al asesinato, pero que lo anuncian.
Ciertos episodios violentos de una pareja en la pantalla de cine han ejercido una extraña fascinación en el público. Quizá la escena más célebre de ese tipo haya sido la de la bofetada que el galán Glenn Ford le dio a la bellísima Rita Hayworth en la película Gilda (1946), de Charles Vidor. Esa cachetada, después de que ella cantara “Put The Blame on Mame”, era una overdose erótica para las plateas. Curiosamente se habla menos de las bofetadas que Gilda, el personaje de Rita, le da a Johnny, el personaje de Glenn. En la vida real, uno de esos golpes le rompió dos dientes al actor. Esos golpes en la trama del film son anteriores al que Johnny le pega a Gilda. Es la mujer la que inicia, según tradicionales reglas lúdicas, “el juego de manos, juego de villanos”.
Hoy, la justa lucha de las mujeres por su derechos pareciera que obra sobre los machistas recalcitrantes, en retirada, como un elemento irritativo que los lleva a proceder con más violencia y saña que antes: la tragedia de género les “confirma” en su desesperación alucinada que nada ha cambiado entre Johnny y Gilda, entre Carmen y Don José.
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