Ironía
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Una sonrisa orgullosa se dibuja en el rostro del hombre parado frente a los premios de la Academia de los Juegos Florales de Toulouse, la sociedad literaria más antigua de Europa. Desde 1323, galardona a los que destacan en poesía y literatura. La finalidad de la Academia es defender la excelencia cultural, y para honrar a los ganadores entrega esas bellas flores de hierro forjado que se destacan frente a otras flores naturales que adornan la mesa. Sin embargo, la glamorosa ceremonia para celebrar la actividad intelectual contrasta con la pintura a las espaldas del caballero. Allí, vemos hombres trabajando en una construcción, en un claro acto de esfuerzo físico que nada tiene que ver con lo que allí se honra y que pocas veces recibe el más mínimo reconocimiento. Ironía en la que la sonrisa orgullosa del caballero probablemente no ha reparado. Mejor que así sea, para que no se le borre.
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