Javier Cercas: "Quien diga que la poesía es inocua no sabe qué es"

Fanático de Borges, a quien considera el más importante desde Cervantes, el autor español habla sobre el poder de la novela y el valor de la ficción
Emiliano Sued
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18 de mayo de 2015  

No sólo en Buenos Aires, sino también en España y desde hace muchos años, Javier Cercas se declara un lector fanático de Borges. El autor argentino tiene un papel protagónico en su modo de entender la literatura. Lo muestra el andar razonador de su prosa, que acompaña siempre su narración, que solventa en la prensa su vocación de polemista y que reaparece en su conversación, tan verborrágica como analítica. Pero lo que mejor revela su perfil borgiano es su capacidad para aprovechar las libertades que otorga el artificio literario. Soldados de Salamina (2001), además de ser la novela que multiplicó su público lector por miles, es la historia de un Javier Cercas ficcional que pretende contar, y finalmente cuenta, una historia real. Su última obra, El impostor (2014), sin dejar de ser una novela, deja fuera la ficción; se trata del verdadero pero asombroso caso de Enric Marco, un barcelonés que se hizo pasar por sobreviviente de los campos de concentración del nazismo. A partir de la experiencia de sus propios libros, Cercas acaba de escribir el próximo: El punto ciego, una visión general de la novela y del escritor.

Escribo novelas de aventura sobre la aventura de escribir novelas. Escribir un buen libro significa construir un juego con unas reglas determinadas, y no puede haber dos libros con las mismas reglas, porque entonces uno de los dos es malo. La literatura pretende y consigue encontrar una verdad a través de la forma. La literatura es esencialmente forma. El escritor que escribe literatura es aquel que, a diferencia del periodista, que puede dar unos datos que son ciertos, sabe que solo a través del trabajo con las palabras, con la forma, con la estructura, con el punto de vista, puede encontrar la verdad que busca. Eso es lo que define la literatura.

La mejor literatura es vista por sus contemporáneos como antiliteratura, como aquello que no es literatura. Porque rompe con la idea de literatura que tienen en una determinada época. Shakespeare no era literatura, era un entretenimiento. Cervantes era literatura pero comercial, literatura de segunda categoría. "Nadie es tan necio que alabe Don Quijote", dice Lope, el mismo año que se publica El Quijote. La literatura en cada momento suele ser aquello que no suena a literatura, que suena a verdad.

La novela siempre ha estado en crisis, y está bien, crisis significa cambio. Reivindico la libertad total de la novela, podemos hacer con ella lo que queramos. Nos conformamos a menudo con un modo determinado de novela, decimonónico. No creo que la novela esté muerta, que la novela está muerta se dice desde que nació. Al contrario, la novela es un género muy reciente. Pero nos hemos constreñido a un modelo que no es el único. Puedes decir cosas nuevas si las dices de una forma nueva, porque la novela es forma. Puedes hacer con ella casi lo que quieras, mientras esté bien hecho; eso es lo que dijo Cervantes: "Hagan ustedes lo que quieran, éste es un género cuya única regla es la libertad total", o sea, un género sin reglas. La novela es una mezcla de los géneros. Eso está en el corazón de la novela, está en el origen de la novela.

Creo que la ficción es una necesidad básica del ser humano. No estoy seguro de que la ficción pura exista. La ficción siempre está mezclada con la realidad. El carburante de la ficción siempre es la realidad. Todas las novelas parten de la realidad, todas las novelas, en cierto sentido, son autobiográficas. ¿Qué es ficción pura? ¿La metamorfosis de Kafka? Eso es una autobiografía clarísima, inapelable. No es que Kafka cuente su vida, nunca se convirtió en un coleóptero, pero se sentía así. Es un autorretrato.

Los jóvenes que van a Siria con Estado Islámico matan y se hacen matar por la poesía, por las palabras; esos chicos no van por dinero. Slavoj Zizek, el filósofo esloveno, dice una cosa que es el tema de Soldados de Salamina; esto lo dijo años después de que se publicara ese libro, pero es exacto: "Detrás de todo gran genocidio hay un poeta". Es una frase brutal, es decir, las palabras no son inocentes, pueden ser dinamita, pueden ser usadas para bien y para mal. Quien diga que la poesía es inocua no sabe lo que es la poesía. La poesía es el instrumento del poder para mandar a los chicos al matadero.

Borges es el escritor más importante del español desde Cervantes, o desde Quevedo. Hay una literatura antes de Borges y otra después. Después de Cervantes, hay una diferencia entre quienes asimilaron el legado de Cervantes y quienes no, y la catástrofe fue que el español como lengua no asimiló el legado de Cervantes; lo asimilaron los ingleses y los franceses. En nuestra lengua, y no sólo en ella, hay una literatura que asimila a Borges, y una que no la asimila; a mí la que no asimila a Borges no me interesa. La modernidad empieza con un engaño, y la posmodernidad también, pero son engaños distintos. El engaño de la modernidad fue El lazarillo de Tormes, que se presentaba como un relato real, y era una ficción. Con El acercamiento a Almotásim ocurre algo parecido, se presenta como un relato real, sólo que es una ficción; la diferencia es que El lazarillo... habla de la realidad, un pregonero de Toledo que cuenta su vida, y El acercamiento... habla de una novela; ahí empieza la posmodernidad en mi opinión. La modernidad dialoga con la realidad, la posmodernidad con los textos o con la realidad a través de los textos. Y entonces, Borges es una revolución del español, de la lengua española, pero es una revolución de la idea de la literatura.

Ibahernando, 1962

Javier Cercas
Javier Cercas Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Nació en Ibahernando (Extremadura) en 1962. Su obra está compuesta por novelas, relatos, crónicas, artículos, traducciones y un ensayo. Es doctor en Filología Hispánica y profesor de literatura española en la Universidad de Gerona (Cataluña). Escribe para el diario El País. Su novela más premiada y más exitosa es Soldados de Salamina (2001), llevada al cine por David Trueba en 2003. En 2014 publicó su última novela: El impostor

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