La intimidad de la historia, convertida en experiencia colectiva de memoria
Lola Arias saltó del teatro al arte visual con cuatro instalaciones que nos enfrentan con la Argentina reciente, de Malvinas a los discursos presidenciales
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En su primera exhibición como artista visual, la dramaturga y directora Lola Arias continúa explorando los cruces entre la vida privada y la escena pública como en sus últimos trabajos en teatro. Doble de Riesgo, la muestra que acaba de inaugurar en el Parque de la Memoria, está integrada por cuatro instalaciones que combinan video, proyecciones, fotografía y sonido. En su conjunto, las obras apuntan a resguardar la memoria y constituyen, al mismo tiempo, un archivo documental sobre la historia argentina reciente.
Veteranos, Cadena nacional, El sonido de la multitud y Ejércitos paralelos abordan temas sensibles, como la Guerra de Malvinas, los discursos presidenciales desde 1976 hasta la actualidad, los cantos políticos en la Plaza de Mayo y la seguridad privada en distintos barrios porteños. Tal como hizo en las obras teatrales Mi vida después y Melancolía y manifestaciones, entre otras, creadas a partir de testimonios, objetos personales y fotografías familiares, en Veteranos y Cadena nacional, Arias parte de historias de vida reales quebrantadas por determinados sucesos políticos.
Veteranos exhibe cinco videos de ocho a diez minutos de duración, proyectados en forma de loop, que cuentan cómo afectó la guerra a cinco ex combatientes que fueron filmados en sus respectivos lugares de pertenencia. Así, el atleta Marcelo Vallejo cuenta la muerte de un amigo en la pileta de natación donde entrena; el piloto Guillermo Dellepiane recuerda su última misión en Malvinas en una oficina plagada de aviones en miniatura y objetos bélicos; un médico del hospital Alvear reconstruye una explosión desde los pasillos de la institución donde trabaja, y el tenor Darío Volonté evoca el hundimiento del crucero General Belgrano en un teatro lírico. El público puede escuchar el audio con auriculares. La quinta historia, el diario obsesivo de un soldado desesperado que registró la vida cotidiana en Malvinas minuto a minuto, tiene el volumen alto para que los visitantes puedan compartir las palabras del veterano.

Discursos, cantitos y garitas
El proyecto Veteranos fue el germen de la muestra. Es anterior, incluso, a Campo minado, montaje teatral que reúne a ex combatientes argentinos e ingleses. Cuenta Arias: "Cuando le mostré el trabajo a Nora Hochbaum, directora del Parque de la Memoria, me propuso hacer una muestra con otras obras creadas especialmente para este espacio".
Cadena nacional, dispuesta en la sala mayor, es tal vez la videoinstalación más inquietante. Arias seleccionó discursos de nueve presidentes (de Videla a Macri); cada uno fue emitido por cadena nacional en un momento crítico del país: el golpe de Estado de 1976; la rendición en Malvinas; la víspera de las elecciones de 1983; la crisis de gobernabilidad que sufrió el gobierno de Alfonsín en 1989; la declaración de estado de sitio de De la Rúa en 2001; la muerte de Néstor Kirchner en 2010, entre otros.
Con el audio original, cada discurso fue intervenido por una persona distinta que ocupa el lugar del presidente y habla mirando a cámara mientras hace playback. En el zócalo de la pantalla pasa en forma continua un texto que informa el vínculo entre la vida del presidente de ficción y el instante de la historia al que hace referencia el discurso. Algunos de los performers son actores; aparece también Rubén López, hijo de Jorge Julio López, testigo del juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, desaparecido en democracia.

La instalación invita también al juego: después de ver y escuchar los nueve discursos, los visitantes pueden sentarse en el sillón presidencial empleado para la filmación e improvisar su propia cadena nacional siguiendo (o no) las indicaciones del teleprompter. "Quise exponer la puesta en escena de la política, con asesores de imagen y escritores de discursos", explica Arias.
Las otras dos obras también tienen su aspecto lúdico y participativo. El sonido de la multitud se presenta como un karaoke, con pistas grabadas que se escuchan continuamente y una pantalla con las letras de los cantos políticos más populares de 1976 a la actualidad: desde "se va a acabar la dictadura militar" hasta "piquetes y cacerolas, la lucha es una sola", el repertorio es amplio y variado. El público puede cantar con micrófono siguiendo el ritmo de cada cantito y también aportar el suyo para ampliar el archivo.
Ejércitos paralelos aborda la cuestión de la seguridad privada a través de fotografías de interiores de garitas, donde se ven bidones de agua, mates y termos, rollos de papel higiénico, radios, espejos: elementos que usan diariamente quienes pasan doce horas por día en el interior de esos cubículos plásticos. Quien quiera experimentar lo que viven y padecen los empleados de seguridad puede entrar a una garita real, ubicada en medio de la sala. Allí se oyen las voces de tres "ángeles de la guardia", como los llama irónicamente Arias.
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