La siesta y la literatura, una pareja que se reconcilia en las tardes del Filba
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SANTIAGO DEL ESTERO.– La siesta santiagueña y la literatura tienen una relación muy particular. El silencio, la quietud, las calles vacías son de por sí una composición usada y explotada por las plumas locales y que en muchos casos los folcloristas de esta tierra se encargaron de ponerle música.
ElVIII Festival Nacional de Literatura, FILBA 2019, llegó a una ciudad marcada como la "Capital Mundial de la Siesta" y desde su organización le dedicaron un panel entero –"Dormir al sol"– al tema, del que participaron el crédito local, Jorge Rosemberg, la cordobesa Elena Anníbali, el bonaerense Eric Schierloh con la moderación del periodista de Termas de Río Hondo Maximiliano Rodríguez.
Y aunque es sabido que la milenaria y sagrada práctica de la siesta es común en casi todas las provincias del país, a Santiago del Estero se le adjudica, prácticamente, su invento y creación. Rosemberg contó que muchas de sus obras fueron escritas a esa hora de la tarde: "Nada que valga la pena ser leído se ha escrito en la bonanza y yo, particularmente, escribo en la adversidad, y esa adversidad, en Santiago del Estero, es la siesta".

En la misma línea, Schierloh confesó en el panel: "la siesta le dio forma a muchas cosas que escribí, ya que en la soledad de la siesta es inevitable el mecanismo de la lectura", y como bien dijo Juan Sasturian en su discurso de apertura del Filba, el miércoles, "uno es escritor porque antes fue lector".
Rosemberg aseguró que para la literatura la siesta santiagueña "es un lugar privilegiado", que sus contradicciones y absurdos hacen de esta tierra un lugar en el que "a García Márquez le hubiese encantado vivir aquí, ya que esto es más absurdo que lo otro".

Todos coincidieron en la negación a dormir cuando eran niños y cómo eso les sirvió para explorar y descubrir mundos fascinantes. Hoy, de grandes, se reconocen "dormidores". Elena Anníbali rememoró su infancia en el interior cordobés donde "la siesta era un problema, no hacía ninguna gracia y en mi caso no quedaba otra cosa que leer".
Momento magnífico para leer y escribir, como sentencia Lucas Cosci, autor de Estación Gombrowicz y participante de esta edición del FILBA, para muchos escritores "las más hermosas experiencias y descubrimientos literarios han sido durante la siesta". Una oda a ese tiempo de silencio y quietud.
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