La política, los reyes y la amenaza de las máquinas, en la punta de la lengua

Los reyes Letizia y Felipe VI, el presidente Macri y su esposa, Juliana Awada
Los reyes Letizia y Felipe VI, el presidente Macri y su esposa, Juliana Awada Crédito: Diego Lima
Con la presencia de Macri, Letizia y Felipe VI de España, se inauguró ayer el Congreso Internacional de la Lengua Española; Mario Vargas Llosa, que cumple hoy 83 años, fustigó a López Obrador
Víctor Hugo Ghitta
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28 de marzo de 2019  

CÓRDOBA.- Ni la preocupación que le provoca una economía afiebrada ni los contratiempos de la vida interna de Cambiemos alteraron el buen semblante del presidente Mauricio Macri , que ayer inauguró el VIII Congreso Internacional de la Lengua en el Teatro del Libertador, en Córdoba. A su turno, Felipe VI de España cometió un furcio, que presenciaron la primera dama, Juliana Awada ; el gobernador Schiaretti , y el intendente Mestre. El premio Nobel Mario Vargas Llosa, justo en la víspera de su cumpleaños, fue protagonista. Tal vez hoy, la actuación de Les Luthiers calme los ánimos y las discusiones.

Para un ingeniero, encerrado tan menudo en las severidades que enseñan las matemáticas, el mundo de las palabras -y sobre todo el de la palabra poética, vehículo insoslayable de la creación- es un territorio amargamente inestable y perturbador. Solo unos pocos hombres a lo largo de la historia consiguieron amalgamar la exactitud de esa ciencia exacta con la inspiración literaria. Uno de ellos fue Da Vinci. Pero los hombres de a pie, en cambio, debemos conformarnos tristemente con elegir solo uno de esos dos hemisferios. La neurociencia explica muy bien esa selección natural.

Los periodistas Jorge Fernández Díaz (LA NACION) y Soledad Gallego-Díaz (El País, de Madrid)
Los periodistas Jorge Fernández Díaz (LA NACION) y Soledad Gallego-Díaz (El País, de Madrid) Fuente: Télam

Sin embargo, en este VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, el ingeniero Macri encontró ayer en las palabras, al menos por unas horas, el alivio que no le conceden los números de una economía ferozmente indómita. Poco dado a las citas literarias, tan abundantes entre quienes lo antecedieron y lo sucedieron en el uso de la palabra, el Presidente eligió apoyarse en el poder de la educación, acaso más familiarizado con la lectura de los libros de estudio que con los de ficción. Quizá tuvo poca cintura para acomodarse al minué académico o quizá se mostró, fatalmente, tal cual es: un hombre del poder, un animal político incapaz de desperdiciar una sola oportunidad para exhibir los logros de su gobierno. A puro teleprompter -artilugio que eludieron los congresistas, lectores obstinados, salvo el octogenario Mario Vargas Llosa, que hoy cumple 83 años, pero sigue exhibiendo una lozanía y un don de la oratoria y la improvisación propios de sus años más jóvenes-, Macri ilustró con números los progresos que exhibieron los últimos resultados de las pruebas Aprender. Y como el auditorio era internacional, recordó sagazmente el G-20 para insistir en la idea de que durante su gobierno el país se reinsertó en el mundo. En las calles, el celo de la seguridad y las vastas zonas valladas en los alrededores de la Manzana Jesuítica, donde está situado el remozado Teatro del Libertador San Martín, también trajeron el recuerdo de una Buenos Aires desolada, cuando menguaba noviembre de 2018.

El premio Nobel peruano, que alguna vez soñó con regir los destinos de su país, fue precisamente el primero en inflamar el pecho para asestarle un golpe a la política. Al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, todavía le deben doler los oídos de la zurra que le propinó el creador de La ciudad y los perros. Vargas Llosa refirió la carta que el mandatario les envió al rey Felipe VI y al Papa, conminándolos a pedir perdón "por las violencias que se sucedieron en aquellos años que Sor Juana Inés de la Cruz denominó rudos". "Tengo la impresión de que el mandatario mexicano se equivocó de destinatario de esa carta, que debió mandarse a sí mismo. Y responderse, y respondernos a nosotros, por qué México, que hace cinco siglos se incorporó al mundo occidental gracias a España y que desde hace doscientos años es independiente y soberano, tiene todavía tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes, explotados. Es una pregunta que puede hacerse prácticamente cualquier presidente latinoamericano, porque ningún país ha resuelto esa injusticia proverbial que es la situación de los indios en América. Y precisamente en las naciones donde la población aborigen es tan grande. Las naciones amazónicas tampoco han resuelto el problema de esas comunidades, algunas de las cuales siguen viviendo en la Edad de Piedra. Ese problema no está allá, en el pasado de hace quinientos o cuatrocientos años, está vivo, hoy, y nos golpea la conciencia a nosotros los latinoamericanos, que no hemos sido capaces de resolverlo. Ojalá cuando termine el mandato del licenciado Andrés Manuel López Obrador los indios mexicanos tengan mejores condiciones de vida".

En medio de las buenas costumbres de la liturgia académica, que tan cortésmente habían celebrado los congresistas que lo precedieron, Vargas Llosa, impetuoso y punzante, quitó el polvo de los grandes libros.

Sin esos bien aprendidos recursos histriónicos, con voz pequeña pero muy precisa en sus ideas, la académica española Carmen Riera tocó con su florete al presidente Trump, sin que hiciera falta siquiera que lo mencionara. "Carlos Fuentes aseguró que el español es una lengua de rebelión y de esperanza -dijo-. Rebelión de las jóvenes repúblicas al separarse de la metrópoli, y esperanza de que con la independencia todo habría de mejorar. Rebelión y esperanza es el santo y seña de la Caravana de Migrantes que trata de llegar a Estados Unidos, y que sueña en nuestra lengua con unas condiciones de vida dignas, un derecho que nadie puede ignorar, y menos que nadie quienes nos comunicamos usando las mismas palabras, aunque algunas, como pobreza o injusticia, las percibamos de distinto modo, aquí, en el lugar en el que nos encontramos ahora, en el Teatro San Martín de esta bella ciudad de Córdoba, pese a las dificultades que todos podemos tener, o allí donde la pobreza y la injusticia adquieren su significado más contundente e implacable, frente a un muro o una alambrada que impide rotundamente el paso". Recibió, quizá, el aplauso más sincero y afectuoso de la mañana, incluido el del rey Felipe, que siguió muy atentamente -el mentón apoyado sobre las manos cruzadas en el pecho, la mirada siempre en el escenario- cada uno de los discursos. Y ya que estamos en el palco presidencial, permitámonos detenernos un segundo en la pareja real. Cualquier cronista debió notar la inalterable concentración con que el monarca siguió cada una de las alocuciones; la reina, en cambio, se empecinó en resolver algo dentro de su sobria cartera negra, bajando apenas la vista, quién sabe distraída en qué preocupaciones.

El escritor Martín Caparrós, ayer, frente al Teatro del Libertador
El escritor Martín Caparrós, ayer, frente al Teatro del Libertador Fuente: AFP

Dejando a un lado esas frivolidades, hay que decir que a José María Álvarez-Pallete, economista español y presidente de Telefónica, le tocó espantar a la audiencia, pero no hurgando en las controversias del antiguo colonialismo, que siempre levantan polvareda, sino con los inquietantes fantasmas que nos aguardan en el porvenir. O, para ser sinceros, que ya merodean entre nosotros. Habló acerca del impacto en la lengua de la inteligencia artificial, esto es, de ese manojo de tecnologías que conforman la robótica, la realidad virtual y la aumentada, el reconocimiento de voz y de imágenes, la expansión de la nube, los algoritmos, el genoma humano, el 5G y la computación cuántica, que crecen de modo exponencial. Algo así, precisó para que no queden dudas, como cuatro veces el tamaño de la Revolución Industrial, solo que hoy la revolución sucede a una velocidad inusitada, muchas veces en la palma de nuestra mano y con máquinas que empiezan a aprender de ellas mismas, la una de la otra, sin necesidad de la intervención del hombre y con riesgos para una lengua que en contacto con los dispositivos de la tecnología tiende a degradarse. "El teléfono celular que ustedes tienen en la mano -dijo mirando a los ojos a la audiencia- tiene 360.000 veces más capacidad de computación que la NASA cuando envió un hombre a la Luna, en 1969. Eso es lo que llevan ustedes en su bolsillo. Y lo manejan con toda naturalidad". Y esto es apenas el comienzo, se encargó de señalar. En el futuro, la cantidad de máquinas que hablen en español superará con creces al número de personas que vayan a utilizar esa misma lengua.

De por medio esa amenaza, que resulta a todas luces monstruosa y a la vez nos maravilla, como sucede con todos los prodigios impensados de la tecnología. Tal vez para calmar los ánimos, el experto español advirtió que las máquinas también se equivocan, lo que constituye un peligro como consecuencia de la viralización. Poco antes, don Felipe había citado a Borges. Tuvo la mala fortuna de llamarlo José Luis, y el error se multiplicó en las redes en cuestión de segundos. Quedó en claro, así, el modo en que las máquinas se parecen horrorosamente a los hombres.

Apostillas de un día agitado

  • Felipe VI se equivocó al hablar de Jorge Luis Borges, a quien llamó "José Luis". No alcanzó a corregir su error a pesar de que dudó cuando lo leyó.
  • En la noche del martes, la firma Chammas de alfajores les hizo llegar una variedad a los reyes. Desde la empresa contaron que, después de probarlos, "Letizia pidió más para llevar a su país".
  • "Tengo curiosidad malsana de ver cómo se las arreglan. Los menos indicados para hablar de la lengua son los políticos", dijo el escritor y periodista Martín Caparrós al ingresar al teatro. Admitió que no tenía "ninguna expectativa" por el acto de apertura del CILE.
  • Terminado el acto inaugural, los reyes fueron al Museo Emilio Caraffa, donde visitaron una muestra de fotos de escritores españoles, coorganizada por el Instituto Cervantes y la Real Academia Española, y se reunieron con representantes de la colectividad española.
  • Están agotadas las entradas para el show gratuito de homenaje a Joaquín Sabina el viernes. Si bien el español no brindará un espectáculo, sí estará presente y leerá poemas durante la actuación de referentes del tango en Córdoba.

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