Memorias
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Nadie querría estar en los pies de Jaime Zorondo mientras desciende estas escaleras, acompañado por unos familiares. Menos querríamos estar en sus pies cincuenta años atrás, cuando fue obligado a entrar en este mismo túnel del Estadio Nacional de Chile, convertido en un centro de detención, tortura y muerte luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Zorondo regresa, como parte de un ejercicio de memoria colectiva, al lugar donde conoció el infierno. Nadie quisiera estar en sus pies ni en sus recuerdos: el peso del sobreviviente, las pesadillas del horror y la culpa insoportable del que se sabe vivo gracias a una arbitraria excepción. Quizás piense en los seres humanos y su fatal propensión a aplastar al otro si se da la oportunidad. Tal vez se diga que así y todo, aun con las huellas de la tortura en el cuerpo, siempre se encuentran razones para seguir adelante.
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