
Mirada felina
Las redes sociales –y no solo el mundo digital– aman a los gatos y ellos... bueno, ya sabemos: se dejan adorar. Ni siquiera hay que hablar de Estambul, ciudad donde los pequeños felinos circulan cual portadores de ciudadanía ilustre. O del furor que la película Flow desató por los gatos negros, antes menos apreciados por la mirada humana. O la gráfica kawaii, los memes, los mil y un reels con protagonismo gatuno. También, cómo no, están los concursos de belleza felina. Y aunque no sean precisamente los más dóciles del mundo de las mascotas, muchos gatos aceptan las reglas (o parecen aceptarlas): se dejan acicalar, peinar, fotografiar, incluso vestir para solaz y divertimento de los seres humanos, esos especímenes tanto o más arbitrarios que el más caprichoso ejemplar del mundo animal. El gato de esta foto, al cierre de uno de esos certámenes en Banda Aceh, Indonesia, nos mira. Y mejor no saber lo que está pensando.
1
2Patrimonio olvidado: la escultura “Homenaje a la madre” está dañada y descuidada
3“El nombre de la rosa”, de la consagrada novela de Umberto Eco al cómic luminoso de Milo Manara
4Isabel Allende ganó el Premio Planeta: “Nunca me había presentado a un concurso para evitar la humillación de quedar última”


