Mirada felina
Las redes sociales –y no solo el mundo digital– aman a los gatos y ellos... bueno, ya sabemos: se dejan adorar. Ni siquiera hay que hablar de Estambul, ciudad donde los pequeños felinos circulan cual portadores de ciudadanía ilustre. O del furor que la película Flow desató por los gatos negros, antes menos apreciados por la mirada humana. O la gráfica kawaii, los memes, los mil y un reels con protagonismo gatuno. También, cómo no, están los concursos de belleza felina. Y aunque no sean precisamente los más dóciles del mundo de las mascotas, muchos gatos aceptan las reglas (o parecen aceptarlas): se dejan acicalar, peinar, fotografiar, incluso vestir para solaz y divertimento de los seres humanos, esos especímenes tanto o más arbitrarios que el más caprichoso ejemplar del mundo animal. El gato de esta foto, al cierre de uno de esos certámenes en Banda Aceh, Indonesia, nos mira. Y mejor no saber lo que está pensando.
- 1
Cuarenta rosas amarillas para Borges en la tumba de Ginebra a 40 años de su muerte
2Tapan el mural que un artista argentino dedicó al Quijote para hermanar una ciudad argentina con Alcalá de Henares
3Del molino al algoritmo, la historia de la soledad que en el siglo XXI tomó protagonismo y se volvió epidemia
- 4
José Emilio Burucúa despide a su amigo, el italiano Carlo Ginzburg




