Murió Antonio Trotta, uno de los artistas ligados al Di Tella

Verificación esquemática, realizada y destruida en 1968 y reconstruida en 1998, exhibida con obra de Federico Manuel Peralta Ramos durante la muestra La paradoja en el centro (2015), en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Verificación esquemática, realizada y destruida en 1968 y reconstruida en 1998, exhibida con obra de Federico Manuel Peralta Ramos durante la muestra La paradoja en el centro (2015), en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires Crédito: Gentileza Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Celina Chatruc
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28 de agosto de 2019  • 14:03

Antonio Trotta, artista italiano emigrado a la Argentina y vinculado con el Instituto Di Tella durante la década de 1960, falleció anteayer en Milán a los 82 años.

Junto con Alejandro Puente y César Paternosto, entre otros grandes artistas, había integrado el grupo SI en 1961 y estaba radicado en su país de origen desde 1968. Ese mismo año había creado la obra Verificación esquemática, ahora perteneciente a la colección del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

La original se contó entre las obras destruidas a modo de protesta en las Experiencias '68 en el Instituto Di Tella, y tres décadas después fue reconstruida por Fundación Proa bajo supervisión de la curadora Patricia Rizzo. Se trata de una obra experimental, en la que seis marcos rectangulares de madera cuelgan suspendidos del techo. A medida que se alejan del espectador, son cada vez más grandes y el último contiene un espejo. El mismo esquema se repite del otro lado del espejo.

"La estructura total se puede leer como dos pirámides truncadas unidas por su base - escribió el curador Julio Sánchez cuando se expuso en el Moderno la muestra La paradoja en el centro-. De un lado u otro, en una experiencia desconcertante, la mirada atraviesa los seis marcos vacíos hasta rebotar en la superficie espejada del séptimo. Por otro lado, el formato rectangular tradicional del cuadro -heredado del concepto renacentista de arte como ventana al mundo- se vacía y a la vez se completa por la imagen del espectador, que ya no queda afuera sino dentro del cuadro."

Según dijo Trotta en un testimonio publicado por LA NACION en 1998, la destrucción de su obra en Experiencias '68 no fue voluntaria. "Yo no estaba en ese momento -dijo-, y me entero de que habían destruido las obras sin pedirnos permiso. Había llegado al país en el 49, como inmigrante. Para mí, la Argentina era la nueva patria, donde me había formado, y me parecía que con el Di Tella volvía el esplendor de la Argentina que yo había conocido en los años 20 y 30. La destrucción de las obras fue una acción nazi en el sentido histórico, porque cuando un país empieza a destruirse no hay revolución posible; se viene el oscurantismo. Cuando vi que terminó el arte, me volví a Europa. Entonces se enloquecieron todos."

En Italia comenzó a exponer regularmente desde 1970, y desde 1976 participó de varias ediciones de la Bienal de Venecia con piezas realizadas, sobre todo, en mármol de Carrara.

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