Murió Edward Shaw, uno de los impulsores de la escena del arte argentino
Coleccionista, escritor, crítico de arte, fotógrafo, docente, curador, traductor y gestor cultural de origen estadounidense, vivió en la Argentina durante tres décadas y se contó entre los fundadores del Centro Cultural Borges
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Edward Shaw, uno de los impulsores de la escena del arte argentino durante el siglo pasado, murió días atrás en Chile, donde vivía desde hace casi un cuarto de siglo. Coleccionista, escritor, crítico de arte, fotógrafo, docente, curador, traductor y gestor cultural de origen estadounidense, vivió en la Argentina durante tres décadas. En los años 80 fue redactor del diario Buenos Aires Herald, y en los 90 se contó entre los fundadores del Centro Cultural Borges.
“Era un descubridor, un aventurero, una especie de Indiana Jones; le encantaba explorar América Latina”, dijo a LA NACION Roger Haloua, con quien Shaw presentó el proyecto del Borges a Mario Falak, y que luego dirigiría el centro cultural durante un cuarto de siglo. Fue en uno de esos viajes que Shaw llegó a la Argentina, y en otro contrajo una fuerte gripe años atrás. Su estado de salud se debilitó en forma progresiva hasta su muerte, a los 86 años.
El ojo entrenado de Shaw desde que comenzó a coleccionar a los 11 años, cuando compró en Nueva York una figura en bronce por trece dólares, le permitió ver oportunidades a tiempo: como un grabado y un collage de Antonio Berni, que compró por apenas 340 dólares, y obras de Fernando Botero que consiguió por menos de cien.

El amplio acervo -que convirtió en un pequeño museo un departamento en planta baja de la calle Talcahuano, que compartía con María Padilla- incluía también arte precolombino, objetos de Asia y África y obras de importantes artistas como Guillermo Kuitca, Martín Reyna, Luis Benedit, Guillermo Roux, Alfredo Hlito, Raquel Forner, Rómulo Macció, Ricardo Garabito y Antonio Seguí, entre otros.
A esto sumó su propio archivo de fotos tomadas por él mismo en las calles de Buenos Aires de El Siluetazo, acción estético-política que reclamó 1983 la aparición con vida de miles de personas desaparecidas durante la última dictadura militar, una biblioteca de 8000 libros que donaría a la Universidad de Talca y el registro que rescató las decenas de obras que el arquitecto e ingeniero ítalo-argentino Francisco Salamone realizó en varios municipios de la provincia de Buenos Aires.
Entre sus trabajos de curaduría se incluye Desde el Sur, exposición impulsada por Guido Di Tella, que reunió en 1999 en el Borges en 1999 obras del argentino Andrés Waissman y del malvinense James Peck.
Graduado en Historia Latinoamericana en la Universidad de Princeton y curador de la Bienal de San Pablo, mantuvo una estrecha amistad con Guido Di Tella. A fines del milenio pasado se mudó a Chile y se instaló con la artista Bernardita Zegers en la localidad de Tunquén, sobre una costa rocosa a dos horas de auto de Santiago, donde comenzó a escribir su autobiografía.
“Para mi casa, tomé la idea de la de Neruda en Isla Negra, pero la mejoré –dijo en 2003 en una entrevista con LA NACION-: tengo mejor lugar, mejor casa y mejor colección, porque tengo mejor ojo que los amigos de Neruda, que le regalaban cada cosa...”
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