Murió Juan Genovés, pintor de "El abrazo"

Genovés, artista de un solo cuadro
Genovés, artista de un solo cuadro Fuente: AFP - Crédito: GERARD JULIEN
Alicia de Arteaga
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15 de mayo de 2020  • 20:23

Valenciano de ley, nacido en 1930, hombre de izquierdas, pintor de éxito, Juan Genovés murió ayer en el Hospital de la Zarzuela, en Madrid, dos semanas antes de cumplir los noventa años. Murió como vivió, pintando. Fiel a un ideario personal, ajeno a las modas y a los mandatos del informalismo, que en España gozó del halago de la crítica y del favor del alto coleccionismo. Hizo su camino, figurativo y comprometido, fuera del círculo privilegiado de Tápies, Saura, Millares y Canogar. Hay artistas a los que un cuadro, uno solo, los compromete con su tiempo y los hace entrar de golpe y de lleno en la historia misma. Es el caso de Genovés cuando pintó El abrazo , que es, al mismo tiempo, un montón de abrazos, como los que hoy nos faltan.

Nació para ser un cartel de Amnistía Internacional, en 1976, y rápidamente se convirtió en la imagen icónica, en la representación pictórica de lo que fue en los papeles el Pacto de la Moncloa. La imagen sigue siendo un ayuda memoria para los españoles, cada vez que la discordia pone en vilo la unidad ganada con un precio tan alto.

El destino quiso que el cuadro fuera comprado por un coleccionista extranjero. Tras muchas peripecias fue repatriado y volvió a España, a las colecciones del Museo Reina Sofía, de Madrid. Hay una copia en la Cámara de Diputados, donde ha sido, y es, el fondo para la foto en la firma de acuerdos, sellados con las mejores intenciones, pero no siempre con final feliz. Basta con ver lo que le ha costado a España formar gobierno en los últimos años.

"El abrazo" iba a ser un cartel de Amnesty y se convirtió en un emblema
"El abrazo" iba a ser un cartel de Amnesty y se convirtió en un emblema

Juan Genovés conquistó su lugar en la escena internacional tras ser descubierto por la prestigiosa galería Marlborough, de Nueva York , en la Bienal de Venecia de 1964. Militante comunista, entró por la puerta del mercado. La Marlborough de Pierre Levai jugaba en las ligas mayores y tenía un staff de artistas consagrados, como Lucien Freud, Bacon, Botero y Manolo Valdés, valenciano como él. Y como Sorolla.

Será la luz del Levante que se vuelve evanescente en la playa de la Malvarrosa o el cruce de culturas en la ciudad amurallada que alguna vez fue reino, pero Valencia es tierra de grandes artistas, desde Benlliure hasta Genovés. No en vano el IVAM, Instituto Valenciano de Arte Moderno, fue el primer museo de España, el primero que puso el pie en la modernidad. Antes que el Reina Sofía de Madrid.

En las últimas ediciones de la feria ARCO, los cuadros de genovés convocaban al gran público. De lejos, la tela parecía invadida por pequeños puntos de colores; de cerca eran figuras humanas, hombres y mujeres diminutos, solos en medio de la multitud.

Otra forma de distanciamiento social , la marca de identidad de sus pinturas, en las que trabajaba para una próxima exposición. Esos seres solitarios en masa eran la cara opuesta de aquel abrazo de la Transición, en el que muchos vieron a un grupo de estudiantes volviendo a casa, y otros, a los hinchas del Valencia saliendo de la cancha. El fútbol era la gran pasión de Genovés. No es casual, entonces, que Sergio Ramos, el capitán de Real Madrid, haya despedido al pintor en las redes con tristeza y admiración. El líder del equipo merengue era uno de sus más conspicuos coleccionistas.

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