Mutaciones
Todo cambia y al mismo tiempo nada parece hacerlo. El hombre de la foto se llama Nie Hailiang, tiene 42 años y es un músico callejero que despliega su arte en un paso subterráneo de Pekín. Toca el violín como lo hacen e hicieron muchos otros artistas en diversas regiones y épocas del mundo; recibe el pago de los transeúntes como lo hacen e hicieron tantos otros. Pero él no pide monedas, sino pagos digitales a través de Alipay o WeChat. Si el celular viene siendo el punto donde confluyen nuestras actividades, transacciones e intereses, en China ocurre lo mismo, pero de un modo –como parece ser todo allí– más radical. No sabemos si la de Nie Hailiang es una iniciativa solitaria o si el común de los artistas callejeros de su país incluye dispositivos con QR en sus presentaciones. En todo caso, hay en él algo así como un espejo: el futuro hacia el que todo muta; los gestos que igual permanecen.
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