Otro aspirante a heredero en la sucesión de Beatriz Sarlo: vinculan a la causa a un primo de la intelectual
Un nuevo familiar se suma al marido, la prima y el encargado del edificio que reclaman la herencia de la escritora
3 minutos de lectura'

Pese al estricto silencio de radio impuesto por el juez de la causa, Fernando Jorge Cesari, del Juzgado Civil n° 60, trascienden nuevos giros en el caso por la sucesión de la escritora y ensayista Beatriz Sarlo, que murió en diciembre pasado. Luego de una reunión conciliatoria dispuesta entre las partes -el arquitecto Alberto Sato, marido de quien la intelectual nunca se separó; la prima Ernestina Susana del Río, que reside en Viedma, y el encargado del edificio Melanio Alberto Meza López, flamante padre de una beba-, LA NACION pudo saber que el letrado Ignacio Filippini pidió vincular a la causa para presentar un escrito en el que introduce a un nuevo aspirante a heredero, primo hermano de Sarlo. El juzgado respondió por mail la solicitud del letrado. Hasta el momento, Filippini no respondió a las consultas de LA NACION.
Esto complicaría las pretensiones de convertirse en “heredero absoluto” tanto de Sato, que vive en Santiago de Chile con su familia y a quien apoya el “círculo íntimo” de amigos de la escritora, como de la prima de 87 años a quien Sarlo dedica sentidos párrafos en su autobiografía póstuma, No entender.
Meza López reclama el departamento de cinco ambientes ubicado en el octavo piso de Hidalgo 140, donde vivía la autora en Caballito. El peritaje caligráfico de los testamentos ológrafos que tiene en su poder confirmó que los manuscritos en los que Sarlo le dejaba “a cargo” su departamento y la gata Nini al encargado son de su puño y letra. Sato y Del Río reclaman esa propiedad, el departamento de Talcahuano donde Sarlo tenía su estudio y los derechos de autor, que financiarían el “fideicomiso cultural” que proyectaban Sato y los allegados.
Si un nuevo personaje hace su ingreso en la causa, se presume que los tiempos del procedimiento se extenderán aún más y que el “bozal legal” impuesto a las partes por el juez Cesari podría afectar el derecho a la información.
La bilioteca de la escritora y su valioso archivo (que contiene fotos y una profusa correspondencia con intelectuales, editores e investigadores) se encuentra a resguardo en el Centro de Investigación y Documentación de la Cultura de Izquierdas, en Rodríguez Peña 356.
Otras noticias de Arte y Cultura
1“Si lo contás, te mato”. Cinco años de entrevistas, 40 horas de conversación y una amenaza recurrente: “Suárez Mason nunca se arrepintió de nada”
- 2
Solo un puñado de canciones eternas
- 3
A los 91 años, murió el poeta y traductor Julio Bepré
4“Diplomacia cultural”: desde Nueva York, un argentino busca globalizar el arte latinoamericano


