Para los filósofos, el mundo ya no será el mismo después de la pandemia

Pensadores analizan los cambios en el humor social, en la economía, en la idea de ciudadanía y otras consecuencias del coronavirus
Pensadores analizan los cambios en el humor social, en la economía, en la idea de ciudadanía y otras consecuencias del coronavirus Fuente: LA NACION - Crédito: Alfredo Sabat
Virginia Mejía
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31 de marzo de 2020  • 20:20

Una crisis suspende el sentido común. La manera como la resolvamos marcará a nuestro planeta en el futuro, coinciden intelectuales de todo el mundo ante la pandemia, atravesados por una serie de cuestiones que van desde si es posible augurar el fin del capitalismo, hasta que consecuencias tendrá la vigilancia digital, o si una nueva solidaridad global es factible, o es tan sólo una utopía. A su vez, desde Argentina se reflexiona sobre las consecuencias que el nuevo fenómeno tendrá en un país como el nuestro, inmerso desde hace años en una crisis económica.

En Italia misma, donde la peste carga con miles de muertes, Giorgio Agamben aludía en febrero pasado a "la invención" de una epidemia, en la que se instala un clima de pánico generalizado, provocando un "estado de excepción", con graves limitaciones al funcionamiento de la vida cotidiana. Desaparecido el terrorismo como enemigo, el peligro es utilizar a partir de ahora el "estado de excepción" como paradigma para gobernar, alertó el autor de Profanaciones. A los pocos días, en Londres, Slavoj Žižek, el filósofo y psicoanalista ideólogo del movimiento Occupy Wall Street afirmaba que la pandemia era ante todo un golpe letal al capitalismo de un mundo sin fronteras, y una gran oportunidad para reinventar el comunismo.

A su vez, una de las estrellas actuales de la filosofía, Byung-Chul Han, salió al cruce del esloveno diciendo que el capitalismo continuará con pujanza, y millones de turistas seguirán pisoteando el planeta. Según el surcoreano es necesario aprender como los países asiáticos gestionan la crisis a través del control electrónico, con aplicaciones que dicen en que edificio hay un infectado, o cual vagón del subte no se debe tomar.

Desde una posición más optimista, el historiador israelí Yuval Noah Harari, no descartó que los gobiernos más poderosos del planeta dejen finalmente de pensar en términos de nacionalismos, y de ventajas sanitarias monopólicas, para actuar a partir de ahora más globalmente que nunca, y con responsabilidad. Finalmente en España, otro país gravemente afectado por el Coronavirus, un grupo de filósofos entre los que se destacan Emilio Lledó y Fernando Savater apeló a mantener la calma y a recuperar la cohesión social, al tiempo que recordaron que la filosofía nace precisamente para intentar poner orden al caos, para combatir al azar y al miedo, lo cual pondría ahora a esta disciplina en estado de alarma, lista para responder a las cuestiones más urgentes del ser humano.

Filósofos argentinos: entre el escepticismo y el estado de alerta

¿Pero qué piensan los intelectuales y analistas sociales de nuestro país sobre cómo será el planeta y especialmente la Argentina postpandemia, una nación que recibió el primer paciente contagiado de Covid-19 dos meses más tarde de detectado el primer caso, y en medio de una crisis económica que intenta paliar el nuevo gobierno de Alberto Fernández?

Tomás Abraham, en su blog Pan rallado, se preguntaba sobre si, dada la crisis, es factible pedirle a la población de menos recursos que pernanezca en su hogar: "Quedarse en casa. ¿Todos la tienen? ¿Qué quiere decir "casa"? ¿Cuántas casas hay en las villas, en los suburbios, en el NOA? ¿Cuántas personas viven en habitaciones sin higiene, en calles sin desagües, sin agua, con cuatro o cinco menores que antes correteaban y ahora deben permanecer sentados, quietos? ¿Todos tienen una Play Station?".

Consultado sobre las predicciones de Abraham, quien advirtió que el "humor social" de los argentinos no podría soportar otro golpe económico fruto de la pandemia, Ricardo Forster dijo que él "no proyectaría oscuridades terribles". Para Forster, quien pasó a formar parte del equipo de asesores presidenciales, "no es fácil hacer profecías. Se trata de un acontecimiento descomunal que traerá consecuencias, algunas pueden ser interesantes, y otras ominosas". Durante una entrevista con LA NACION, el ex miembro de Carta Abierta afirmó que entre las negativas se encuentran la creación de un sistema autoritario, policial, y que las sociedades se replieguen aún más. Pero, por otro lado, implicaría la necesidad de cambiar las formas de producción, y de intercambio de mercancías, donde se privilegien los vínculos entre las personas, y que el Estado garantice la salud gratuita. "De este modo se rompería un paradigma donde el 20 por ciento se apropia de lo que se genera, mientras que el resto que vive en condiciones horribles", destacó. Cree que la democracia sabe gestionar estos y otros conflictos. "En la actualidad todas las fuerzas del país están privilegiando el cuidado común. La grieta es una figura de ficción. Hoy existen cercanías antes imposibles de imaginar", remató.

Desde la antropología, Alejandro Grimson echó por tierra el concepto más difundido, en el sentido de que el Coronavirus traerá aparejado un planeta nuevo. "Lo que hizo la pandemia fue expresar problemas del mundo actual, mostrar situaciones inviables", dijo a LA NACION. La ausencia del Estado y la distribución del sistema de salud pública, entre otras cuestiones, son conflictos preexistentes que están asumiendo distintas formas de abordar el fenómeno, y al hacerlo se está construyendo el mundo habrá después, explicó. Coincidió con Harari al afirmar que la solidaridad global es la única solución. "No es una utopía. Es posible que esta no sea la última pandemia del siglo XXI, sino la primera", dijo en relación a los problemas globales que el Coronavirus puso sobre el tapete.

Para Darío Sztajnszrajber estamos viviendo una oportunidad histórica de resignificar la idea de ciudadanía. "Democracia es también velar porque el Estado no salga de sus limites institucionales", alertó también en diálogo con LA NACION al referirse a las teorías del disciplinamiento, con el acento en situaciones catastróficas, donde el Estado hace a un lado las instituciones democráticas para salvar la democracia.

Según el filósofo y conductor de televisión, hoy en día, tanto en películas como en series se observan teorías conspirativas, mundos colapsados, distopías. Por eso con el concepto de pandemia se debe evitar que "el viejo sueño de domesticación y dominación total logre su cometido". De todos modos, añadió que en el caso que nos afecta no hay metáfora: "No es que la metáfora del virus hace que el control social encuentre un enemigo externo para justificar su dominancia afuera. Este es el fin de la metáfora. El virus el real, contagia a todos".

A su vez, desde un arco ideológico y político opuesto, Alejandro Rozitchner, quien fuera asesor del ex presidente Mauricio Macri, dijo, sin especificar, que "habrá consecuencias dolorosas, aunque algunas secuelas positivas no deben descartarse". En esa línea, Santiago Kovadloff, minimizó los efectos benignos del virus sobre el planeta. "No tengo grandes expectativas sobre el porvenir. No considero que de una experiencia traumática y catastrófica como la actual emerjamos como una aptitud que nos permita dejar atrás de manera radical nuestros hábitos, sociales, politícos y psicológicos que precedieron a la peste", dijo el conferencistas, quien agregó que la misma consideración es también aplicable al futuro de la Argentina.

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