Seguir siendo niños
Son chicos. Juegan al fútbol en Damasco. La distancia impide precisiones, pero algunos de ellos podrían tener edades similares a los que protagonizaron, en 2016, el documental Nacido en Siria, del realizador argentino Hernán Zin. La película se estrenó un año después de que la imagen del pequeño Aylan Kurdi, ahogado en una playa turca, inundara las redes sociales y conmoviera, al menos por un rato, la sensibilidad global. Siria se desangraba, las familias que intentaban huir del infierno pagaban fortunas a mafias que les prometían llevarlos a Europa y los cargaban sobre pateras endebles que, en muchos casos, terminaban en el fondo del Mediterráneo. Hoy, en el país las tensiones entre distintos grupos permanecen tanto como las huellas de los bombardeos. Pero sigue habiendo niños que, por el solo hecho de serlo, desafían hasta el paisaje más desolado.
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