
Un viaje para aprender a enseñar
Son 15 profesores secundarios; trajeron técnicas novedosas para "ablandar" las ciencias duras
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Ocurrió en Boston, Estados Unidos; un grupo de 15 profesores secundarios argentinos de ciencias duras viajó al célebre Massachusetts Institute of Technology (MIT) para incorporar los últimos conocimientos en técnicas de investigación en ciencia, ingeniería, química, física y matemática, invitados por el MIT Club de Argentina. Pero se llevaron una sorpresa y regresaron al país, además, con las valijas repletas de ideas sobre cómo transmitir esos conocimientos de materias que suelen resultar difíciles y tediosas para los alumnos. Ahora, por medio de talleres, tratan de mostrarles a sus colegas cómo, con un enfoque interdisciplinario y el empleo de casos de la vida cotidiana, es posible motivar y despertar el gusto por la investigación entre los alumnos.
Un ejemplo es Adriana Bilgray, uno de los docentes que visitaron el MIT. Adriana es profesora de física en la Escuela Normal N° 1, en el Colegio Joaquín V. González y en el Colegio Nacional de Buenos Aires. La experiencia dejó huellas y hoy explica ondas electromagnéticas, haciendo referencia a la música estridente de los boliches. Para hablar de los principios de la termodinámica utiliza el cuerpo humano. "Es más fácil para los chicos aprender esto si observan el mecanismo de la transmisión de calor en sus propios cuerpos."
Otro grupo se propuso enseñar de manera aplicada lengua, química, física y drama, todo al mismo tiempo, a través de un workshop que lleva el atractivo título de "Descubriendo al asesino". La dinámica consiste en mostrar a los alumnos un video policial. Luego, pedirles que reescriban la obra de suspenso con pistas para detectar al asesino. Como tercer paso deben elaborar pistas en un laboratorio forense (analizar el grupo sanguíneo) y así detectar al culpable. Finalmente, interpretar la obra.
También, están desarrollando pasantías para docentes. La idea es que participen en proyectos de investigación de científicos reconocidos; clases de química en colegios, dictadas por investigadores, y visitas de estudiantes a laboratorios. El fin: fomentar el contacto con los científicos.
A toda costa, quieren derribar clichés tales como que la investigación es aburrida o que no se puede vivir de ella y uno debe emigrar.
Pasión por el conocimiento
"Todavía es pobre la apertura de los colegios al mundo externo", comentó Cristian Rizzi, profesor de tecnología en el Colegio San Marcos -que también viajó al MIT- convencido de que hay que intentar que los alumnos sientan verdadera pasión por el conocimiento. "Esto es difícil en una sociedad utilitarista, donde se eligen carreras que aseguren buenos ingresos", agregó.
Los docentes argentinos volvieron tan convencidos de la importancia de vincular la investigación con el mundo educativo que formaron un grupo -"Quince docentes argentinos"- y, a fines de julio, organizaron unas jornadas en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) que se titularon "Cómo acercar la ciencia al docente".
El MIT los felicitó, porque fue la única delegación del mundo que desarrolló una aplicación práctica por medio de estas jornadas.
Más aún, según Domingo Giorsetti, director del MIT Club de Argentina, el trabajo y la impresión que dejaron los profesores argentinos fue tan positiva que este año la propia universidad norteamericana decidió becar a cinco docentes más y eligió a nuestro país como sede de la reunión anual de la Red de Profesores de Ciencia y Tecnología Internacional (NEST).
Investigadores como Eduardo Quel, José Castro, director del Centro de Investigaciones Toxicológicas; Dan Beninson, ex presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica; Eduardo Zerba, director del Centro de Investigaciones para el control de insectoplagas, dictaron los seminarios y talleres en los que participaron 120 docentes de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires.
"El número de asistentes superó nuestras expectativas. Esperábamos no más de 50 profesores", comentó Domingo Giorsetti. El objetivo del seminario fue, precisamente, emular lo que estos docentes vivieron durante la semana en el MIT.
Notaron que en esta prestigiosa universidad existe una retroalimentación natural e intensa entre el mundo de la investigación, la escuela, la universidad y la sociedad.
Para Elsa Carnovale, profesora de física e inglés en el Joaquín V. González y en la Escuela de Comercio Carlos Pellegrini, hay que terminar con el aislamiento de la escuela secundaria. "Cuando entran en la universidad se sienten desorientados. No tienen método para investigar", afirmó. Rizzi, va más allá. Para él, fomentar el gusto por la investigación es crucial: "Sin ciencia y tecnología seremos un país pobre", afirmó.



