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La charla empezó anteayer, en la tarde de Cañuelas, cuando antes de jugar la final por la Copa de Diamante Milo Fernández Araujo le entregó un rato a LA NACION. "El otro día, en Palermo, cuando me retiré me di cuenta de toda esa gente que en todos estos años algo sintió por mí", apuntó en un momento, refiriéndose a la ovación de la gente en la vuelta olímpica tras la derrota y la eliminación de Chapaleufú II. Pero le faltaba el encuentro de ayer en la cancha Nº 2...
-Dijiste "el otro día, cuando me retiré", pero te queda un partido. ¿Para vos Palermo es la cancha 1?
-Sí, Palermo es la 1, la de los partidos importantes. No sé si ganando o perdiendo, pero me habría gustado retirarme jugando la final.
Una caída en la definición de aquel torneo para patrones le impidió actuar ayer ante Hurlingham en el Argentino Abierto y entonces sí, su última función resultó la de la cancha La Victoria hace ocho días, la que quería para su adiós, aunque no con el encuentro soñado.
Milo se aleja de Indios Chapaleufú II y de la Triple Corona, pero no del polo, porque tiene "otras cosas" por atender. Cosas que se reserva y que no puede atender en medio de la exigencia de una temporada alta. Fueron 12 años del más alto handicap, nueve de ellos en Chapaleufú II. Y siete títulos (Tortugas 93, 2000, 2002 y 2006 y Palermo 99, 2000 y 2004). Por eso la magnitud del adiós.
-Tendrías que preguntármelo a principios de la temporada que viene. Ahora, uno todavía no cae. Sé que terminé, pero no siento ninguna angustia ni nada de eso. Quizá me dé cuenta el año que viene, cuando vea jugando a todos.
-Algún jugador cree que vas parar un año o dos y volverás, porque te gusta el polo. ¿Cómo lo ves?
-No sé. El año que viene, seguro que no. Más adelante, según cómo se den las cosas, puede ser. Depende de cómo vayan pasando cosas que tengo que hacer.
-¿Cuáles fueron los momentos más felices y cuáles los más agrios?
-Toda la etapa de Chapaleufú II fue linda. Me acuerdo mucho de la final [de Palermo] del 95 con La Mariana [11-15 contra Chapaleufú], de la de 2000 con Chapaleufú II [16-13 sobre La Dolfina], y lo que más recuerdo es la final que perdimos en 2002 [16-20 a manos de La Dolfina], por la gente. Ese fue el momento más lindo, aquel en que más emoción tuve en el polo. ¿Y los más feos? La vez en que no pudimos jugar todos la temporada entera. Fue en 2003. Ese año fue en blanco; te diría que fue el más tristón de Chapaleufú II.
-¿Qué sabor te deja la temporada de tu retiro?
-En Tortugas empezamos muy bien [fueron campeones]. En Hurlingham tuvimos mala suerte; creo que el partido con La Dolfina [17-19] merecimos ganarlo y nos lo ganaron al final. El partido malo-malo que tuvimos fue contra los Merlos [17-24 frente a El Paraíso en el debut en Palermo]; creo que fue el peor de los nueve años en que estuvimos juntos.
-Fue a fines del 97, antes de Navidad. Pensé que era la oportunidad de mi vida. Sentía ansiedad por que llegara la temporada siguiente. Se me presentó la oportunidad y, por suerte, con tres personas que conocía, amigos del club. En el 98 lo pasé difícil, porque fue mi primer año y me presioné solo. Y 99 y 2000 fueron dos años bárbaros, en los que ya nos asentamos muy bien como equipo. El equipo era de por vida hasta que alguien decidiese no jugar más. Y yo fui el primero. Era obvio, porque los Heguy son fanáticos mal...

