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Volvió Acosta. Regresó a San Lorenzo. Como en 1988, tras su debut en Unión, dos años antes; o como en 1992, luego de dejar sus sueños en Toulouse, Francia. La ilusión se traslucía en su rostro. La esperanza del regreso no tuvo fronteras. A los 31 años, el Beto volvió para quedarse.
"Creo que este es el regreso más esperado, el más soñado, porque hacía mucho tiempo que tenía ganas de quedarme definitivamente en la Argentina. La ilusión de jugar en San Lorenzo, en donde viví, quizá, los mejores momentos de mi carrera, y la posiblidad de actuar con Gorosito, me despejaron todas las dudas. Debía pegar la vuelta. No había alternativas", admitió el delantero, tras la reunión que tuvo con Fernando Miele, presidente de San Lorenzo, en las oficinas que el club posee en Puerto Madero.
Pero no fue fácil convencerlo. Es que Roxana, su mujer, prefería quedarse en Chile, y disfrutar de la tranquilidad de Santiago. Acosta era ídolo en Universidad Católica. Era uno de los elegidos. "Con mi señora y mis hijos (Mickael, de 7 años y María Sol, de 4) lo conversamos bastante. Es que mi mujer se asustó mucho con la violencia que en los últimos meses sufre la Argentina y los chicos estaban muy cómodos en la escuela, con amigos y todo. Pero esta posibilidad no se iba a repetir. Está Gorosito, que es un gran amigo. Y San Lorenzo...¿a qué otro club volvería?", se entusiasmó Acosta, que firmó un contrato por dos años.
El año último, para inaugurar dos codos del Nuevo Gasómetro, San Lorenzo invitó a Universidad Católica para disputar un encuentro amistoso. Allí jugó Acosta, quien fue silbado e insultado por los simpatizantes azulgranas. "Me sorprendieron los insultos, sinceramente no los esperaba, pero ya está. Muchos me recriminaron mi paso por Boca, pero soy un jugador profesional, y los hinchas deben entender. Fue un momento duro, pero estoy seguro de que, cuando me ponga la camiseta de San Lorenzo, todo será diferente. Me imagino a la gente ilusionada, como lo estoy yo", señaló, sorprendido por la gran cantidad de micrófonos, grabadores y anotadores que esperaban, ansiosos, sus palabras.
San Lorenzo cambiará 1.250.000 dólares por sus goles. Será su mayor responsabilidad. "Prometo goles, pero no sé cuántos, lo importante es que el equipo esté convencido de que puede pelear el título. Encontrarán un jugador más completo, más experimentado. La mayor deuda que tengo con San Lorenzo es salir campeón, y creo que puede ser posible. Este será un gran desafío, no lo puedo desaprovechar", aseguró y se fue, rodeado de admiradores. Algunos de San Lorenzo, ansiosos por sus goles. Otros, un grupo de chilenos de paso por Buenos Aires, le dijeron que lo extrañarán. Acosta, sonriente, se marchó un poco más feliz.
Marcó 53. El tercer regreso de Alberto Federico Acosta a SanLorenzo, está enmarcado por su sello de goleador. La primera vez llegó procedente de Unión, de Santa Fe, en 1988, y de volante ofensivo pasó a ser un eficiente delantero.
El club de Boedo lo transfirió a Toulouse, de Francia, y luego lo repatrió, en 1992. En total, durante las dos épocas anteriores con la camiseta azulgrana, el Beto, concretó 53 goles en 110 partidos. Su itinerario posterior abarcó Boca Juniors (sin pena ni gloria) y Universidad Católica, de Chile, en pareja con Néstor Gorosito, con una destacable actuación. Luego se trasladó a Japón, al Yokohama Marinos, club desde el cual volvió al conjunto chileno para ser campeón y convertirse en ídolo.
Ahora, también al lado de Gorosito, afrontará otra etapa, con un desafío: salir campeón en la entidad que lo llevó a la fama.
Solucionado el pase de Acosta, San Lorenzo deberá tratar la continuidad de Gorosito. El contrato del volante vence el 30 de junio próximo y en esa fecha quedará libre. Sin embargo, la intención de los dirigentes es ofrecerle un contrato por dos o tres años para que el futbolista termine su carrera en el club.



