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PUERTO IGUAZU, Misiones.- Eduardo Guerrero le dio el espaldarazo inicial a su soñado periplo. El veterano remero, de 74 años, responsable de la obtención de la última medalla dorada olímpica del deporte argentino, zarpó ayer desde esta ciudad, en el extremo norte de Misiones, con el objetivo de llegada puesto en el puerto de Olivos. La misión se llama "Bajada de remo por la ecología y el deporte".
Guerrero, medalla dorada junto con Tranquilo Capozzo en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, partió en soledad ayer, a las 6.30, poniéndole fin de esta manera a una ansiedad de varios días de aplazamientos. Una pequeña indisposición, primero, y las malas condiciones climáticas, después, obligaron al retraso en la partida del remo del ex campeón olímpico río abajo, desde la tierra colorada.
Con nubarrones amenazantes que tapizaban el cielo del amanecer, Guerrero, pantalón corto, remera manga corta, sombrero de paja y zapatillas náuticas, caminó por la rada del puerto de Iguazú hasta subirse a su pequeña embarcación a remo, con la cual viajará a través de las caudalosas aguas del río Paraná, hasta llegar a Buenos Aires. En todo el trayecto será apoyado y supervisado por la guardia costera de la Prefectura Naval Argentina, su "adlátere" en esta travesía.
Guerrero irá a bordo de su Museo Olímpico Rodante -se calcula que la travesía durará 35 días- y cada tanto se detendrá para proyectarles a los jóvenes películas del deporte olímpico y transmitirles información sobre el medio ambiente. "¿Cómo surgió esta idea? Hay lugares que son un atentado a la salud. Debemos cambiar nuestros hábitos. De eso se trata", explicó Guerrero a LA NACION hace unos meses, cuando surgió el proyecto.
Dueño de un estado físico envidiable, Guerrero contó que tiene pensado navegar durante el día, por trayectos de varios kilómetros. "Hay un plan de navegación y esperamos poder cumplirlo; pero siempre estamos expuestos a los imprevistos", explicó minutos antes de su salida.
Así comenzó el viaje histórico de un hombre que está ligado para siempre con el deporte argentino. Para Guerrero, la edad no es un obstáculo para las hazañas. Este gladiador de las aguas arrancó la travesía y su sueño, navegando por las aguas del Paraná, espera llegar intacto a Buenos Aires.
