Amor y odio sobre el cemento porteño

Marcelo Gantman
Marcelo Gantman PARA LA NACION
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17 de diciembre de 2009  • 23:07

Hasta el domingo a la noche el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club es de cemento. Una vez que termine la séptima edición de la Copa Argentina, antes de las fiestas, el cemento será picado y demolido para reacondicionar el polvo de ladrillo que en febrero se usará para el ATP de Buenos Aires. ¿Será el último año en el que se tenga que cambiar la superficie?

La posibilidad de modificar el escenario de la gira latinoamericana que incluye a los ATP de Costa do Sauipe, Santiago (ex Viña del Mar), Buenos Aires y Acapulco es un rumor que sube como una gran ola. Para algunos ya es cosa juzgada. Otros, esperanzados, creen que el circuito mantendrá el clásico "clay" sobre el que se han formado generaciones de tenistas, especialmente sudamericanos, que luego han derivado en ídolos indiscutibles de sus países. Los jugadores-emblema del continente y también sus sucesores, reconocen en el polvo de ladrillo el secreto de un fenómeno que en ocasiones fue a contramano de la realidad económica de sus países. En la Argentina con Guillermo Vilas y luego con la Legión (¿sigue valiendo ese término, qué creen...?) representada en Gastón Gaudio, David Nalbandian, Juan Martín del Potro y tantos otros. En Ecuador con Andrés Gómez y luego Nico Lapentti. En Chile con Jaime Fillol y después Fernando González y Nico Massú. En Brasil con la síntesis de todo: Gustavo Kuerten, un número uno del mundo "pre-Nadal" formado en canchas lentas y modificando la historia del tenis brasileño. Pero esa época del tenis, en algunos casos no tan lejana, parece que se hizo añicos.

La versión moderna del circuito, que incluye una visión economicista y marketinera del futuro, considera que un circuito latino de canchas de cemento es lo apropiado para estos momentos. Los tenistas líderes en la región (Delpo en la Argentina, Feña González en Chile) responderían con un sí rotundo a un ATP en casa organizado sobre cemento. Guillermo Cañas es uno de los tenistas argentinos que rompió el molde con relación al jugador formado en canchas lentas. Su estilo fue útil para todas las superficies. Ya más afuera que adentro, Cañas tiene sentimientos encontrados sobre abandonar el polvo de ladrillo: "Si pienso como tenista creo que está mal, pero si me pongo del lado de los organizadores lo entiendo. La Argentina podría hoy tener a Del Potro si el ATP se jugara en cemento. Seguramente habría que negociar su presencia, pero la superficie ya no sería el escollo principal. En Acapulco se mueren por tener a (Andy) Roddick y si se jugara en superficie dura, lo tendrían en dos segundos. El corazón me pone del lado del polvo de ladrillo, pero la cabeza me indica que el cemento es lo correcto hoy..." , dijo ante una consulta de canchallena.com.

Nicolás Massú tiene cinco títulos de ATP en su carrera, todos conseguidos sobre clay. Sin embargo su logro más trascendente ha sido en cemento, cuando ganó la medalla dorada en Atenas 2004. Ese resultado no altera su opinión: "Estoy muy de acuerdo con lo que dice Willy (Cañas). Si tuviera que hacer un torneo en Sudamérica lo haría en cemento. Pero no puedo dejar de pensar como jugador y en ese aspecto es importante que los torneos sobre arcilla sigan teniendo su lugar..." , comenta Massú, campeón por primera vez en un ATP en 2002 en Buenos Aires.

Contar con un tenista como Del Potro para que juegue en Buenos Aires depende mucho de la superficie. De hecho el tandilense, antes de ser uno de los mejores del mundo, jugó una sola vez. Pero tampoco depende exclusivamente de eso. Todos saben que para tener a un jugador top la inversión es alta. Del Potro también sabe que si se arma un torneo en Buenos Aires sobre cemento le rodean la manzana y la decisión debería ser meditada. Así y todo no dejan de ser especulaciones.

Menos proclives al cambio están otros jugadores que han hecho del polvo de ladrillo su propia existencia. Gastón Gaudio no solamente ganó Roland Garros en clay: también consiguió otros siete títulos y llegó a ocho finales. Sus estadísticas reflejan que de 270 partidos ganados en el ATP World Tour, 210 fueron en canchas lentas. Su cajón de medias es absolutamente anaranjado. "Me parece lamentable que quieran hacer eso -dice Gaudio- Ya bastante reducido es el calendario de torneos en polvo para que todavía quieran sacar más torneos. Ahora si te va mal en abril, mayo y junio desapareces del ranking. ¿Encima quieren sacar los de febrero? Es una estupidez...".

Juan Mónaco sintoniza la misma melodía. Pico fue finalista en tres ATP en 2009 sobre clay (Buenos Aires, Baastad y Bucarest) pero no pudo ganar ninguno. La estadística del año igualmente lo contempla: fue el jugador que más partidos en clay ganó en la temporada (29-13) por encima de Tommy Robredo (27-10) y Rafa Nadal (22-2). La idea no le gusta ni un poquito: "No creo que se animen a hacerlo. Si cambian la superficie creo que matan al tenis argentino. Acá todos los chicos juegan y crecen en polvo de ladrillo. Habría que cambiar todo, porque van directamente contra la esencia del tenista de Sudamérica. No creo que lo hagan. Ojalá que no lo hagan..." , le dice Mónaco a canchallena.com. La voz de Mónaco podría ser la de muchos tenistas argentinos que se ubiquen más allá del puesto 50 del ranking. Cambiarles la cancha es casi como cambiarles un chip interior.

¿Hará la ATP el cambio en 2011? "Para mí que ya está decidido y lo van a hacer..." , completa Cañas. El tenis es un deporte que todavía tiene la particularidad de no haber unificado una superficie para su disputa. La tendencia indica que esa característica la está perdiendo. Así lo entiende el entrenador Eduardo Infantino, conductor en otros tiempos de Mariano Zabaleta, Del Potro y ahora con Marcos Baghdatis. "Si uno se fija bien, el circuito latino es una interrupción de lo que viene del Abierto de Australia y luego Indian Wells y Miami. Los jugadores importantes siguen la gira en canchas duras y en estadios cubiertos y no bajan ni siquiera a Acapulco. Si seguimos mirando vemos que inclusive los jugadores argentinos que vienen más atrás son tenistas con un juego apto para las canchas rápidas: Leo Mayer, Horacio Zeballos lo hacen bien. Ni qué hablar de Del Potro, de quien no tengo dudas que será número uno del mundo...".

Tony Pena, también entrenador y comentarista televisivo, no cree que un circuito marcado por la abundancia de canchas rápidas perjudique a la formación de los juniors argentinos. Actualmente dirige la escuela de tenis de Club de Amigos, donde todas las canchas son de cemento: "Antes se creía que el juego en superficies duras traía más lesiones y en especial cuando los tenistas son chicos. Eso quedo en el pasado y muchos estudios demostraron que no era cierto. El tenis en polvo de ladrillo seguirá siendo jugado en la Argentina por mucho tiempo y en todos los niveles, especialmente en aficionados. En Francia tampoco van a dejar de jugar en clay. Pero cada vez es más conveniente que los chicos que compiten jueguen en rápidas. La formación en clay y el conocimiento del cemento los hará jugadores más completos..." , cuenta Pena.

El tenis se vuelve un juego de canchas veloces. El polvo de ladrillo de Roland Garros es más rápido que hace diez años. Y ahí está la prueba: es, desde 1978, el único Grand Slam en canchas lentas. De los Masters 1000 resisten Montecarlo, Roma y Madrid. Los torneos sudamericanos para 2011 están en una encrucijada. "Del Potro ya nos dijo que en polvo difícilmente vaya a jugar en Buenos Aires. Nos convendría hacerlo en cemento. Igualmente el cambio de superficie es poco probable que se haga. Implicaría modificar la historia del tenis en muchos países" , desliza Martín Jaite, director de la Copa Telmex.

Hasta el domingo Buenos Aires es de cemento. Para Navidad quedará hecho polvo. ¿Será así para siempre?

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