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Andrés Selpa, ex boxeador de los pesos mediano y semipesado entre las décadas del 50 y el 60, falleció ayer, a los 71 años, en el hospital San Luis de Bragado, a causa de un cuadro de deshidratación que derivó en un paro cardíaco, según informaron los médicos de dicho centro asistencial. Había nacido el 17 de enero de 1932. Sus restos serán sepultados hoy, a las 11, en Bragado.
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En aquellas legendarias noches de Luna Park colmado, él era El malo de la película para un público que lo recibía con una silbatina atroz, que lo rechazaba por considerarlo soberbio y fanfarrón. ¿El bueno? El Zurdo Eduardo Lausse, con quien protagonizó históricos duelos y a quien superó el 13 de octubre de 1956 por abandono en el 11° round. Así se consagraba campeón argentino y sudamericano de los medianos, aunque la FAB le arrebataría ese título nacional el 2 de octubre de 1958, a raíz de sus inconductas en una pelea realizada un mes antes, frente al mismo rival.
Selpa era de esos boxeadores más vivos que técnico, controvertido, integrante de la galería de quienes siempre convocaban a acercarse a un ring. Y muchos acudían con la esperanza de verlo perder.
En 1966 fue monarca sudamericano –se impuso por abandono en el 12° round al brasileño Rubens Oliveira– y nacional de los semipesados. Este último logro lo consiguió al superar por puntos, en su combate N° 200, al marplatense Miguel Angel Páez. Frente a este mismo oponente se retiró a los 36 años, dejándose noquear, literalmente, y resignando la corona nacional. Aquella resultó su última pelea, la número 218 (ganó 135 –79 antes del límite–, perdió 51 y empató 32), todo un récord en nuestro país.
Nunca abandonó su perfil socarrón, ese que prolongó aun fuera de los cuadriláteros, de los que nunca se alejó, ya que su presencia se extendió en su actividad como fotógrafo, también ejercitada en el mundo del espectáculo.
Se enfrentó a Carlos Monzón en dos oportunidades en 1965 –cayó por puntos y empató, respectivamente– y viajó a Washington en febrero de 1967 para disputarle el cetro mundial de los semipesados al norteamericano Bob Foster (perdió por KO en el 2° round; primera vez que fue vencido por esa vía). Cuentan que para promocionarse se paraba en la calle Florida y repartía volantes con petulantes textos como “¿Quiere ver morir a...? Vaya al Luna Park. Firmado: Andrés Selpa”.
En 1986, le disparó cuatro balazos a su ex esposa María del Carmen Quagliaro (la dejó al borde de la muerte). Fue juzgado y condenado a cinco años de prisión. En la década del 90 estuvo internado en el Hospital Borda, lejos de sus nueve hijos de distintos matrimonios, 14 nietos y varios bisnietos. Sobre los boxeadores dijo alguna vez: “Cuando embocan una mano, la sociedad les pone una corona en la cabeza, palmadas en la espalda, plata en el bolsillo, pero se olvida de enseñarles a contar hasta 10. Nos hace sentir reyes, pero cuando nos caemos se cruza a la vereda de enfrente”.

