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De vez en cuando, Angel Cabrera aparece con una de esas vueltas en la que sus manos responden con fidelidad a su inspiración, y entonces hay que empezar a revisar la historia y las estadísticas. En el segundo día de juego del 97° Abierto de la República, el Pato enterró con un recorrido notable el respeto que inspiraba el exigente campo del Hurlingham Club: su tarjeta de 62 golpes (-8) no sólo se convirtió en el récord de la cancha, sino que es a partir de ahora el score más bajo para los 18 hoyos en la historia del Abierto argentino. Y esa marca le sirvió además para atrapar el liderazgo del certamen con un total de 132 golpes (-8), dos menos que Daniel Vancsik, su único escolta.
Como ocurrió el año último en Villa Allende, cuando hizo 60 en la última vuelta para quedarse con el Abierto del Centro; como en Valderrama, hace unas semanas, con ese 63 que lo dejó a un golpe del mejor registro de uno de los campos más competitivosdel mundo, Cabrera dejó la sensación de que todo era posible para él en la vuelta de ayer. Ocho birdies y ningún error en una cancha que se cansó de provocar bogeys en todos los participantes en las dos jornadas de juego.
Un birdie en el primer hoyo, desde casi 10 metros, encendió la mecha, y de allí en más el cordobés fue construyendo una vuelta plena de confianza, inspiración e intuición. Seguro y potente con el driver. Utilizando ese palo hasta en los casos menos aconsejables, como en el 14, con la inquietante laguna a la izquierda, donde arriesgó una vez más y pegó a 310 yardas para llevarse su sexto birdie.
Cabrera cerró la vuelta con birdies en el 17 y el 18, y se convirtió en el representante de las figuras en una clasificación con mayoría de jugadores dispuestos a dar la sorpresa. Hasta que el cordobés firmó su tarjeta, el dominador era Daniel Vancsik, que hizo un trabajo prolijo y estudiado para quedarse por un largo rato con la punta. Un escalón más abajo quedaban el tucumano Eduardo Argiró y el cordobés Mauricio Molina, hasta que Carlos Franco, otro de los candidatos, terminó con 65 golpes para sumarse al tercer lugar.
El Colorado Vancsik tuvo un gran arranque, con tres birdies consecutivos, y ese respaldo le sirvió para encarar el resto del recorrido con más confianza. "Además de mi profesor, Rubén Llanes, me ayudó mucho jugar seguido con Vicente Fernández. El Chino me hizo una estrategia para encarar esta cancha y yo la estoy cumpliendo paso por paso, sin apartarme nunca", dijo el misionero, que a pesar de su buena ubicación terminó algo frustrado por su segundo bogey, en el 17; además, consiguió birdies en el 1, 2, 3, 5, 11 y 13.
El escaso viento y la temperatura más baja le dieron a la mayoría la chance de recuperarse de la primera jornada, en la que sólo cuatro jugadores bajaron el par. Pero a pesar de la mejoría, muchos de los que aspiraban a acercarse a la punta quedaron relegados después de la demostración de Cabrera.
Eduardo Romero progresó con una vuelta de 67, pero tendrá que apretar el acelerador en los últimos 36 hoyos si quiere comprometer a su coterráneo. El Gato quedó a siete golpes y pretende mejorar en el green para ponerse en carrera: "Me falta afilar un poco el putter para que entren las que hasta ahora estoy perdiendo por muy poco; casi diría que por mala suerte. Para hacer un buen recorrido en esta cancha es fundamental arrancar aprovechando los primeros hoyos para hacer birdies porque después todo se va complicando de a poco".
Entre los nombres más fuertes, el Chino Fernández, que marcó 68 golpes, y Ricardo González, en una mañana sin mucho vuelo (hizo 71), todavía conservan expectativas de arrimarse, y José Cóceres sólo pudo alcanzar el par víctima de sus altibajos y de su falta de ritmo. Sin embargo, el chaqueño no pierde el optimismo y promete algo más de aquí hasta el final: "Todavía falta mucho. La verdad es que hoy (por ayer) me sentí mucho mejor anímicamente que el primer día. De a poco vpy teniendo un poco más de feeling. Ya estoy en condiciones de hacer un buen score".
También se puso en carrera otro paraguayo, Pedro Martínez, que quedó a sólo cuatro golpes de la punta y sueña con revivir aquel campeonato de 1996, en el Olivos Golf Club, cuando se llevó al título sorprendiendo a todos: "Jugué con mucha precisión. Acerté muchos greens y me dejé muchas oportunidades para birdie. Sólo espero seguir así hasta el final".

