Argentina-Venezuela: los puntajes de la selección tras la dura derrota en Madrid

Lautaro Martínez, un gol y la principal esperanza en el futuro
Lautaro Martínez, un gol y la principal esperanza en el futuro Fuente: Reuters
Ariel Ruya
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22 de marzo de 2019  • 19:19

Fue una fallida actuación de la Argentina, en todos los conceptos del juego. En la estrategia, en la táctica y, sobre todo, en las individualidades. El equipo nacional ensayó afirmarse con una línea de tres defensores -que se convertía en cinco, según el caso-, que rápidamente se transformó en una defensa de cuatro integrantes, porque Venezuela acertó en arriesgar por los espacios libres. No sólo la defensa fue un suplicio: Armani sostuvo la estantería sólo en un estupendo mano a mano. Desconectadas las líneas, sin claridad en la conducción y con Messi en sintonía muy de vez en cuando, el seleccionado resultó una enorme decepción en Madrid y perdió por 3-1.

Porque la renovación -tan esperada-, todavía no se afirma, y porque el rival -ordenado, prolijo, agresivo- es de segundo o tercer orden mundial. Allí está, tal vez, el problema más grave, si se espía en el horizonte la Copa América, que comenzará en junio próximo. El 3 a 1 fue un golpe enorme. Aquí, una síntesis del análisis del 1x1 de un equipo abrumado, en todos los conceptos. Ni los nuevos, ni los antiguos: a la selección no la rescató nadie.

Táctica: 3-5-2

Armani respondió en un mano a mano y le llegaron por todos lados
Armani respondió en un mano a mano y le llegaron por todos lados Fuente: AFP

  • Franco Armani (4): no ofreció la seguridad de siempre bajo el arco de River, aunque es justo asegurar que los defensores -tres, cuatro o cinco-, provocaron toda clase de desatinos. En el primer tiempo, tuvo muchísimo trabajo: le marcaron dos goles - sufrió a Rondón y, sobre todo, a Murillo, que anotó un golazo- y frenó un mano a mano, a Machís, desatado a campo abierto, cuando el partido ya estaba en desventaja. El penal fue una joya: nada pudo hacer.

Fuente: AFP

  • Juan Foyth (3): de 21 años, juega en Tottenham y tiene el futuro por delante. Tiene buen juego aéreo (1,87m) y suele mostrar rapidez y soltura. Nada de eso ocurrió en el encuentro, estuvo perdido y, sobre todo, desordenado. Cometió un penal, debió ser expulsado, ya que estaba amonestado.
  • Gabriel Mercado (3): lejos de su mejor versión, ni como zaguero ni como lateral, su tarea no tuvo la garantía que suele tener su experiencia. Desorientado, a destiempo -como en el 1-0-, duró un suspiro: fue reemplazado en el inicio del segundo tiempo.
  • Lisandro Martínez (3): de 21 años, también, es una de las revelaciones de Defensa y Justicia, el sorprendente equipo de la Superliga. Es un tiempista, tiene quite y personalidad. Evidentemente, no está a la altura -todavía- del seleccionado. Sufrió el partido, como un zaguero corrido a la izquierda siempre rodeado de venezolanos. También salió.
  • Gonzalo Montiel (4): defensor y volante, siempre por la derecha, no dio seguridad ni prepotencia ofensiva. Le faltó precisión y lucidez en los metros finales. Tuvo energía, al menos, para insistir.

Lo Celso no termina de afirmarse en el seleccionado, parece uno más
Lo Celso no termina de afirmarse en el seleccionado, parece uno más Fuente: AFP

  • Giovani Lo Celso (5): el más claro de la zona media, con el juego y la claridad de siempre, convencido en la contención y arriesgado cuando el desarrollo se imponía. Dio la asistencia del descuento, marcado por Martínez, todavía le falta dar el salto de calidad, una clase que se mantenga en la memoria por largo tiempo. Fue amonestado.
  • Leandro Paredes (4): no fue el socio ideal para Lo Celso, sufrió por momentos la agresividad de Venezuela, que siempre tuvo superioridad numérica en el círculo central. Tiene habilidad, tiene quite, le falta capacidad de liderazgo. Desaprobó. Estuvo al límite de la amarilla.

Fuente: AFP

  • Nicolás Tagliafico (5): no repitió las actuaciones de otros encuentros en el seleccionado. Es el líder de la renovación, el faro de la reconstrucción, pero se resbaló en el mismo terreno resbaladizo del resto. Defendió a medias, atacó a medias.
  • Gonzalo Martínez (4): su actualidad no es brillante en Atlanta, sigue lejos del mejor nivel de River. En la misma ciudad en donde definió la final de clubes más importantes de todos los tiempos, corrió, buscó, con más desesperación que criterio, por la banda izquierda. No tuvo revancha: salió en el entretiempo.

Fuente: AFP

  • Lionel Messi (5): el esperadísimo regreso al seleccionado, lo mostró con dos caras. Rápido, agresivo, encarador, a pura gambeta. solo de a ratos. Un tiro al arco con peligro, un par de encuentros de cierto interés con Matías Suárez y perlitas de su clase. Su mejor versión se mantiene alejada del equipo nacional, que lo disfruta sólo en casos puntuales. El mejor del mundo, es evidente, no disfruta en el seleccionado.
  • Lautaro Martínez (6): fue curiosa su salida, a 20 minutos del final, por Darío Benedetto. Fue el más agresivo, el más claro, un símbolo de cómo se juega en la adversidad en el área rival. Un par de cabezazos con peligro y un gol, convierten al delantero de Inter en el mejor jugador argentino. Sin excesos, con la voluntad de un número 9 con hambre de gloria.
  • Matías Suárez (4): entró en el segundo tiempo como un revulsivo, pero duró un suspiro. Dos encuentros con Messi y, más tarde, se perdió en la intrascendencia del ataque.
  • Walter Kannemann (6): un par de quites le bastaron, durante la segunda mitad, para convertirse en el hombre más seguro de la última línea. Es una de las caras de la renovación tímida, tardía, que ofrece Lionel Scaloni.
  • Domingo Blanco (4): cayó en la trampa de la falta de claridad de un equipo que ensayó una reacción durante el primer tramo de la parte final, pero que duró apenas un rato. No tuvo picardía.

Darío Benedetto y Roberto Pereyra jugaron pocos minutos, se mezclaron en la baja sintonía de todos los demás.

Por: Ariel Ruya
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