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CARILO.- Eduardo Argiró fue el mejor de punta a punta, imponiendo un estilo a medida para este Gran Premio Cariló que comienza a convertirse en un clásico del Tour Argentino. De principio a fin, el tucumano mantuvo el ritmo y el mismo método para transitar este complicado trazado y salir airoso con el récord para los 72 hoyos: 279 golpes (-9), tras terminar con una vuelta de 70.
Fueron dos golpes de diferencia los que logró sobre Rodolfo González, el único hombre que puso en duda su consagración en la vuelta decisiva. Y en esa especie de match que mantuvieron los dos, sólo cuando la salida de Argiró quedó sobre el fairway del 18 quedó definido el torneo.
No es demasiado efusivo el Topo Argiró. Festeja y agradece con la misma sencillez y sobriedad que tiene su andar en la cancha. Pero en su mirada se adivina la emoción por el segundo título de su carrera en pocos meses (también ganó el Abierto del Norte, en septiembre último). "Este triunfo fue un poco menos tensionante que el de Tucumán, porque aquél me llegó un poco de casualidad y fue en mi tierra, con mi gente. Pero lo disfruto de la misma manera, porque fue igual de complicado", comentó Argiró.
La clave de la victoria de Argiró estuvo en cómo manejo la presión y el acoso de González. Porque, a pesar de firmar un birdie en el primer hoyo, la ventaja de tres golpes que tenía en el arranque desapareció en el 6, después de dos bogeys propios (5 y 6) y dos aciertos de González (1 y 6). "Traté de estar tranquilo en ese momento. Tenía que seguir haciendo mi juego y, sobre todo, de mantener la concentración, porque Rodolfo estaba jugando muy bien y no me podía equivocar demasiado", agregó el jugador del Jockey Club de Tucumán, que en unas semanas hará una especie de pretemporada con otros profesionales en el campo de Ramiro Goti, cerca de Tandil, con las temporadas del Tour Canadiense y del Tour de las Américas como objetivo.
Argiró, con la seguridad para manejar los hierros como mejor argumento de su juego, volvió a sacar ventaja con un birdie en el 11 contra un bogey de González.
"Los últimos nueve hoyos fueron lo mejor de mi juego en el torneo. Me había propuesto hacer tres birdies y no cometer errores y lo logré", dijo Argiró. Sobre esa convicción también se basó su superiodad. Porque en el 12 embocó desde unos cinco metros para salvar el par. Y en el 15 sacó un putt preciso para firmar biridie y frenar la última embestida de González.
El 16, par 5, fue otra muestra de su temperamento. González salió con drive y llegó al green con un hierro 8. Ante esa posibilidad de águila para el de Ranelagh, Argiró prefirió tomarse tres golpes, quedar a un paso de la bandera y asegurar el birdie.
Sólo hubo espacio para el par de ambos en el 17 y entonces Argiró supo íntimamente que tenía en su poder el título. El segundo en la carrera profesional de este tucumano de 29 años que no deslumbra con su potencia; al que nunca le sobra pero siempre le alcanza. Un hombre que se perfila para convertirse en uno de esos jugadores tenaces y aplicados, siempre dispuestos a dar pelea en lo más alto.



