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KINGSTON, Jamaica.– Estás en un punto muy alto de tu carrera, y lo estás desde hace tiempo. Tus rivales van detrás de vos tuyo. ¿Hubo algún momento en tu historia como atleta en el que fuiste vos quien tuvo que perseguir a otro que estuviera por encima de los tuyos?
–¡Sí! Desde que empecé, me entrenaba mucho pensando en mejorar pero no estaba del todo motivado. Pero hubo un momento en el que decidí ser el mejor en todos los aspectos. Fue después de un campeonato que pensé que no iba a poder ganar. Y fui y dí lo mejor y salí segundo [detrás de Justin Gatlin, en el Mundial de 2007, en Osaka]. Hablé con mi entrenador y me dio todos los motivos por los cuales no había ganado y había salido segundo. Entonces, en ese momento, decidí que debía esforzarme y dar todo de mí si realmente quería ser el mejor. Ahí comencé a poner mi corazón de lleno en eso y decidí especializarme en los 100 metros. Fue una especie de apuesta. Le dije a mi entrenador que me dejara correr los 100 metros, prueba que solía realizar en la secundaria. Si corría fuerte, iba a poder dedicarme a esa distancia y, si no, me abocaría sólo a los 200 metros. Y corrí en 10.02, así que funcionó.
–¿Cuál fue tu cambio físico desde Pekín 2008 hasta hoy?
–-En esa época tenía 21 años. La diferencia física es de 9 años [(se ríe]). La experiencia de vida que uno gana es muy importante porque te das cuenta de qué es lo que realmente tenés que hacer para ser el mejor. Es más fácil hacer ciertas cosas que sabés que tenés que hacer y evitar las que sabés que te hacen mal. Pero la edad también complica ciertas cosas como por ejemplo las recuperaciones de las lesiones. Cuando sos más joven te lastimás y en dos semanas ya estás de nuevo corriendo. Hoy en día, por lo menos, tenés que pasar un mes, un mes y medio fuera de competencia. La parte física es dura, pero estoy acostumbrado y sé lo que implica así que no me genera tanto estrés. Personalmente estoy bien en el punto que me encuentro ahora.
–-¿Vas a entrenar atletas una vez que te retires?
–No creo tener la paciencia suficiente. Siempre se lo digo a mi entrenador. Lo mío es correr. Por el momento, no me veo como entrenador. No es algo fácil dedicarte a los demás. Dejás de ser el centro y pasás a ser un medio.

