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Hace 18 años el rugby australiano desembarcaba por primera vez en la Argentina para jugar dos test-matches frente a los Pumas. Una victoria para cada lado y una nítida sensación de equilibrio -más allá de los números- quedaron como saldo de esa excursión de los Wallabies que dirigía Bob Templeton, con figuras como Brendan Moon, Paul McLean, Andrew Slack, Mark Loane, Stan Pilecki y Tony Melrose, mientras en las gateras aguardaba, impaciente para salir a escena, el gran Mark Ella.
Hoy, otra vez en Ferro, desde las 16, el duelo entre argentinos y australianos vivirá su versión Nº 12, con cambios sustanciales respecto de aquella lejana y pareja confrontación de fuerzas.
En la actualidad, los Wallabies conforman la elite del rugby, apenas un escalón más abajo de Nueva Zelanda, pero en igualdad de condiciones que Sudáfrica. Y vale la pena refrescar ciertos detalles comparativos que sirven para valorar aún más la ubicación de privilegio de los australianos en el contexto mundial.
A diferencia de Nueva Zelanda o Sudáfrica, el rugby no es la disciplina más popular de Australia, pues el rugby league (de 13 hombres), el aussie rules (mal conocido aquí como fútbol australiano), el cricket o el tenis acaparan más cultores y atención. ¿Otros datos? La población de rugbiers federados apenas supera los 12.000 jugadores fichados (contra los 20.000 de la Argentina, por ejemplo). Y su vasta geografía tampoco los ayuda, porque apenas tres ciudades concentran la mayor cantidad de adeptos: Sydney, Brisbane y Canberra.
Sin embargo, a pesar de estas supuestas contras, los Wallabies fueron campeones mundiales en 1991 y desde hace rato figuran entre las tres superpotencias. ¿Cómo hicieron? Sin recetas mágicas; con una impecable organización interna.
A esta altura, usted se preguntará qué tiene que ver toda esta introducción con el partido de hoy. Bastante, aunque no lo parezca. Porque los Pumas afrontarán el desafío de medirse contra uno de los seleccionados mejor balanceados y más organizados del planeta.
Se trata de un equipo que enarbola un temible orden colectivo -a cargo de su pareja de medios, Gregan y Knox-, que llegó aquí con la urgencia de reacomodar una temporada que despertó críticas.
Quieren corregir el rumbo a partir de la gestión de un entrenador nuevo y exitoso: Rod Macqueen, el que llevó sorpresivamente a Canberra a la final del Súper 12, tras escasos dos años de trabajo. Y, para colmo, vinieron completitos -Matt Burke y Jason Little son sus únicas bajas- como ningún otro seleccionado visitante en los últimos años.
Ante esta task force compacta y ávida, los Pumas buscarán el golpe de efecto que no supieron aplicar el domingo último, con Francia, en la definición de la Copa Latina (en realidad otro tipo de golpes los condenaron a la derrota por 32 a 27, cuando había concretas posibilidades de victoria).
Para los Pumas, no hay duda, la serie frente a los Wallabies será un salto en la exigencia. Están bien entrenados, espiritualmente entonados y con ganas de cerrar en positivo un año irregular. Pero como suele suceder en estos choques impregnados de insoslayable desigualdad, habrá que ver hasta dónde los dejan...
Las horas previas. El día de la vigilia del primer test transcurrió con normalidad para ambos. Por la mañana, los Pumas se entrenaron, bajo una intermitente lluvia, en la cancha de Newman, en Benavídez. El trabajo fue muy táctico, y mientras los forwards lo que más ejercitaron fue el line, los backs practicaron jugadas ofensivas.
Los australianos, después de dos días intensos trabajos en San Cirano, ayer tuvieron la jornada libre. Y por la tarde ofrecieron en el hotel donde se alojan una reunión para los simpatizantes que viajaron a la Argentina por verlos.
Camino al test. En esta temporada, Los Pumas jugaron 8 test-matches, con tres victorias (Inglaterra por 33-13, Uruguay por 56-17 y Rumania por 45-18), un empate (con Italia 18 a 18) y cuatro derrotas (Inglaterra por 46-20, los All Blacks por 93-8 y por 62-10 y Francia por 32-27); marcaron 28 tries y su in-goal fue vulnerado en 39 ocasiones; claro que 23 de esos tries los sufrieron de los impiadosos neozelandeses. Australia también disputó 8 partidos, con cuatro éxitos (ante Francia por 29-15 y por 26-19, con Inglaterra por 25-6 y frente a los Springboks por 32-20) e igual cantidad de derrotas (ante los All Blacks por 30-13, por 33-18 y por 36-24 y frente a los Springboks por 61-22). Apoyaron 23 tries y padecieron exactamente la misma cifra.
Comentarista de lujo. Marcelo Loffreda será el comentarista del primer test (acompañará los relatos de Alberto Sáenz), en la transmisión de Telefé. El entrenador del SIC llegó hace unos días, precisamente, de Australia, donde presenció la final de la AAMI Cup (el prestigioso torneo de clubes de Sydney) entre Manly y Eastern Suburbs, además de asistir a entrenamientos y cursos. Como referencia histórica, el Tano Loffreda estuvo presente en las tres victorias de los Pumas frente a los Wallabies, en 1979, en 1983 y en 1987.
Un problema constante: para el pilar argentino será fundamental conseguir el control de la pelota en las formaciones y no perder la concentración en ningún momento.
Durante los entrenamientos que los Pumas realizaron esta semana, varias de las indicaciones tácticas de Alex Wyllie fueron dirigidas hacia Mauricio Reggiardo, pilar derecho del equipo argentino. Y no fue por casualidad. El entrenador neozelandés cree que la clave de la victoria estará en la actuación de los forwards, y el jugador marplatense piensa igual.
De cara al primer test, el temperamental hombre del Castres, de Francia, y luego de una exigente práctica en la cancha de Newman, se refirió a los enfrentamientos con los australianos y a otros temas de actualidad:
Sinceridad: el capitán australiano se refirió a las diferencias que existen con los Pumas, y puso énfasis en la necesidad de cambiar la imagen dejada en los últimos partidos.
Personaje emblemático y símbolo del rugby en su país. Pero no sólo se destaca por sus condiciones humanas; es uno de los mejores segundas líneas del mundo y, como capitán del seleccionado australiano, John Eales recobra una autoridad incuestionable. Palabra indicada en este plantel de los Wallabies, ahora conducidos por Rod Macqueen, que se encuentra en nuestro país con el propósito concreto de alejarse definitivamente de la inestabilidad -en lo que a resultados se refiere- de los últimos tiempos.
De la delegación que llegó a la Argentina, Eales es el jugador que más veces estuvo frente a frente con los Pumas (tres), y la serie que se inaugurará esta tarde le ofrece nuevos desafíos: "Serán partidos durísimos, porque el rugby argentino es muy fuerte. Nosotros tenemos que cambiar la imagen dejada en el Tri-Nations, y cada jugador sabe que es su obligación comprometerse para retomar el rumbo. Debemos volver a ser los Wallabies del 91, por ejemplo, cuando conquistamos el Mundial, y esta gira es un buen punto de partida para comenzar a cambiar".
-El objetivo de ustedes es acabar con el dominio de los All Blacks y, ¿para concretar ese proyecto los Pumas sirven como punto de referencia?
-Nueva Zelanda es el mejor equipo del mundo, y a nosotros nos encantaría llegar a serlo. Pero para poder alcanzar ese nivel, primero debemos mejorar y avanzar progresivamente. Por ahora no pensamos en los All Blacks, ya que los enfrentaremos nuevamente en junio del ´98. Antes hay que transitar un camino largo; vencer a buenos conjuntos, entre ellos al argentino. No hacemos comparaciones, pero estos tests serán muy valiosos para nosotros".
-Igualmente, no se puede obviar la diferencia entre el profesionalismo de Australia y el amateurismo de la Argentina.
-El hecho de que seamos profesionales, sin duda, frente a los Pumas es una gran ventaja. Pero ellos también tienen cosas a su favor, porque acaban de jugar la Copa Latina y trabajan con el mismo entrenador desde hace tiempo...
-¿Pero siente que se les presentan muchas dificultades?
-Cada vez que llega un nuevo coach, las cosas son diferentes. Macqueen se está abriendo camino junto con los jugadores y eso es muy importante para todos. En estos partidos podremos definir una línea de juego, con la cual, en definitiva, llegaremos a jugar mejor, que es lo que nos preocupa. Por ejemplo, practicamos mucho el scrum para contrarrestar el poderío de los argentinos; y si en esa formación nos va bien, estaremos conformes porque habremos demostrado una evolución en nuestro juego, que es la pretensión en esta nueva etapa.


