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PLAZA HUINCUL, Neuquén.- A los 36 años, Roberto Sánchez se dio el gustazo que por poco se les había escurrió hace en el 2001, cuando Gabriel Raies no cedió en la carrera definitoria en Punta del Este y postergó los sueños del tucumano, que, ambicioso nato, pretendía recuperar el título absoluto del rally nacional, ganado en 1999.
Un 2002 de transición lo puso lejos de la corona, pero ahora, con su Subaru Impreza, se bañó por fin con la esquiva gloria máxima. Y de la forma más inesperada, pues llegó al IV Rally del Petróleo y los Dinosaurios, 9ª y última fecha del Campeonato Argentino, con siete puntos de desventaja frente al cordobés Federico Villagra, conductor de un Mitsubishi Lancer.
La carrera, por tratarse del Gran Premio -que otorga un 50% más de puntos, ya que incluye tres etapas en lugar de las habituales dos-, le abría una esperanza que en otro caso habría sido ínfima. Las 15 unidades destinadas al ganador en los caminos de Cutral-Có y esta ciudad no eran, de todos modos, tantas como para confiar mucho en un triunfo sobre el regular Coyote Villagra, ex campeón argentino de motocross. Y no venía favorable el desarrollo: una Toyota Corolla extraterrestre de Luis Perez Companc imponía condiciones a lo lejos en la clasificación, escoltada por el Impreza del cordobés Sebastián Beltrán, compañero de Sánchez en el equipo Barattero Competición. Detrás, el tucumano, Juan Pablo Raies (Corolla) y Villagra.
Sánchez debía vencer (15 unidades) y que Coyote no fuera más que tercero (5,5), o ser segundo (9) y que su rival por la corona no puntuara. Con Villagra 5º y Perez Companc en otra carrera (a casi 2 minutos) la misión era más que difícil. Pero las cosas se dieron: desertó Perez Companc (turbo) y Beltrán cedió en el final para que Sánchez lo superara en los tiempos, tal cual habían acordado. Controvertido, al estilo Ferrari con Schumacher y Barrichello, pero admitido. Y el hombre de Concepción, con Fabián Cretu como copiloto, festejó por fin el título de campeón argentino absoluto de rally, o sea, la competencia sin distinción por clases.
Villagra, al menos, quedó con el consuelo de retener la corona de la competitiva clase N-4. Seguramente ya tendrá otra oportunidad, como la tuvo Sánchez, cuya espera, por cierto, no resultó en vano...

