Fuego amigo en Ferrari: la experiencia de Vettel o el talento y la velocidad de Leclerc

Fuente: Archivo
Alberto Cantore
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18 de abril de 2019  • 23:59

El inicio del calendario de la Fórmula 1 no resulta lo que proyectó Ferrari después de los ensayos de pretemporada en Montmeló. Si la FS90 se presentó como una amenaza en la pista catalana, a partir del Gran Premio de Australia el pulso lo volvió a marcar Mercedes: tres victorias en la misma cantidad de carreras, tres 1-2 de los pilotos de las Flechas de Plata para emparejar el mejor comienzo de año desde 1992, cuando Nigel Mansell y Ricardo Patrese coparon los podios con Williams. Pero no solo perdió la brújula en rendimiento la Scuderia, las órdenes de equipo se convirtieron en un foco de tensión, porque las decisiones exponen que Charles Leclerc, con su talento y velocidad, desacomoda a la casa de Maranello.

"Como equipo es difícil dar la orden. Entendemos a los pilotos, que quieren luchar para estar lo más adelante posible. Ciertamente, no fueron decisiones fáciles. Tengo que darle las gracias a Charles [Leclerc], porque la forma en que se comporta demuestra que está siendo un buen jugador de equipo. Espero que en algún momento revertiremos la situación y no necesitaremos de las órdenes. Como equipo, necesitamos maximizar los puntos fuertes y, en ese sentido, creo que hicimos la elección correcta", confesó Mattia Binotto, el jefe de Ferrari, el hombre que diseña y ordena estrategias y que quedó atrapado por favorecer a Sebastian Vettel por sobre el piloto monegasco.

En el Gran Premio de China, Leclerc superó a Vettel, la principal espada de Ferrari para 2019, en el arranque, aunque el auto del joven, de 21 años, empezó a sufrir con los neumáticos -algo más que el tetracampeón alemán-, por lo que desde el paddock llegó la comunicación de ceder el puesto, lo que sucedió en el giro 11. En el autódromo de Shanghai, Leclerc escuchó por tercera oportunidad en el año la orden. La historia se inicio en Melbourne, donde las Ferrari quedaron fuera del podio y el monegasco se clasificó quinto, así Vettel, al adelantarlo, cosechaba dos puntos más; en Sakhir, durante el GP de Bahrein, le ordenaron no atacar. Si la largada fue desastrosa para Leclerc, al perder dos puestos y dejarle vía libre a su compañero de equipo, el talento lo devolvió al escenario: superó a Valtteri Bottas y más tarde a Vettel para construir lo que se presumía en su primer triunfo en la F1. La pérdida de potencia del motor provocó el derrumbe y a gatas logró sostenerse en el 3er lugar y así treparse al podio.

"Cuando estás en el auto escuchar la orden es un poco frustrante, pero soy consciente que al volante no se ve la imagen completa de la carrera. Por eso acepté la orden, la acaté y me centré en realizar mi trabajo", fue el comentario que ensayó Leclerc para desactivar los posible cuestionamientos sobre la escudería italiana. "Sentía que Vettel era más rápido y al estar detrás de mí durante algunas vueltas dañó también los neumáticos", agregó.

La situación que se generó en los tres Grandes Premios provocó malestar en Vettel, que frente a paridad de rendimientos fue elegido por Binotto para tomar ventaja y así terminar con las indecisiones que ofrecía Ferrari en las últimas temporadas. La lectura es que la experiencia del alemán es considerada una mejor apuesta para batallar por la corona en comparación de lo que podría brindarle Leclerc. "Charles quiere estar delante de mí y yo delante suyo. La prioridad siempre está dentro del equipo. Este tipo de cosas nunca son agradables, pero suceden", se defendió.

Mercedes envió un mensaje, mientras que excampeones como el finlandés Mika Häkkinen y el germano Nico Rosberg también revolvieron la pequeña herida de la Scuderia. "Cuando se empieza a hacer esas cosas sientas un precedente y es posible que tengas que intervenir en cada carrera para que el auto que está detrás pueda ir más rápido. No es fácil, nosotros tuvimos nuestros momentos con Lewis Hamilton y Nico Rosberg", señaló Toto Wolff, el jefe de las Flechas de Plata. En China, la estrategia de ejecutar al mismo tiempo las detenciones en los boxes de los dos autos provocó que Bottas dilapidara las posibilidades de jaquear a Hamilton. "Se presionaban mutuamente y corrían riesgo de no terminar el Gran Premio. No es solo un problema que aqueja a Ferrari, es un problema que se presenta cuando los dos pilotos de la escudería son top", agregó.

"La orden en China desordenó la estrategia de Leclerc, que además perdió frente a Max Verstappen (Red Bull Racing). No gestionaron bien. Supongo que Leclerc tendrá que convivir por ahora con esa situación de que por ahora será un poco el segundo piloto", aventuró Rosberg, que siendo compañero de Hamilton tuvo guerras psicológicas y en la pista que provocaron la intervención de Wolff. "En la batalla por derrotar a Mercedes, a Ferrari no le debería importar si es Leclerc o Vettel el que gane la carrera, creo que Charles tiene razón y motivos para enfadarse. La Scuderia debería dejar de centrarse en ellos y enfocarse en vencer a sus rivales", apuntó el bicampeón Häkkinen.

El domingo 28 de abril, en Bakú, la F1 desandará el cuarto capítulo con el Gran Premio de Azerbaiyán. Ferrari necesita recuperar el terreno después de defeccionar en el inicio de la temporada, aunque también resolver si sostener la apuesta de Vettel como su mejor espada, en detrimento de la velocidad y el talento que expuso Leclerc, es la mejor decisión.

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