Emanuel Moriatis: "Dios guió mi coche"

Emanuel Moriatis, campeón del Turismo Carretera, analiza el valor de su título, sostiene que cambió los hábitos en su vida y explica cómo hizo para dedicarse más a la actividad sin ser profesional
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23 de diciembre de 2009  

Tuvo un fin de año sensacional. Ganó las últimas tres carreras que disputó. Primero fue la de Turismo Carretera, en La Plata; después, en Bahía Blanca, en el cierre de la Clase 3 del Turismo Nacional, y el día inolvidable para Emanuel Moriatis, hace 72 horas, en el autódormo porteño Oscar y Juan Gálvez donde, además de triunfar, se adjudicó el título de TC. Una definición inolvidable, ya que "Manu" (Ford) estaba en el tercer lugar del certamen, a 17,25 puntos de José María López (Torino) antes de arrancar la final. Pero a seis giros de la bandera a cuadros, una mancha de aceite cambió el destino. Se despistaron el líder de la competencia, Jonatan Castellano (Dodge), el propio Moriatis, que pudo enderezar el auto y volvió a la pista, y concluyó el sueño de la triple corona de Pechito, que quedó con el Torino desparramado.

-A mitad de carrera, con Pechito detrás tuyo , la posibilidad de salir campeón era lejana?

-Tal cual. Veía que varios rivales abandonaban y que López escalaba posiciones. Era cada vez más difícil. Pero cuando el de arriba determina cómo son las cosas, no hay forma de cambiarlas, y esta vez fue para mí. Dios guió mi coche, yo no hice nada.

-¿Qué pasó con la mancha de aceite del Torino de Martín Basso? ¿No vieron la señalización?

-Fue todo muy raro. A nosotros nos advierten con el sistema lumínico que llevamos dentro del auto. Uno toma recaudos. Pero lo veo a Jonatan (Castellano) que sale hacia el costado izquierdo y a mí se me mueve el coche también. Lo dejo ir por el pasto, se endereza y vuelvo a la pista. Cuando miro por el espejo, veo que no viene nadie. Buscaba a Pechito y no lo encontraba. Luego lo vi a Altuna y no sabía si me alcanzaba o no.

-¿En esa maniobra tuviste suerte o destreza para controlar el auto ?

-Suerte, total. Se me escapó de las manos y luego se acomodó solo.

-A principio de año tampoco soñabas con este logro.

-Para nada. Fue quizás el peor comienzo de temporada. El auto no funcionaba y costó llevarlo al mejor rendimiento. Tuvo picos. Y cuando parecía que no entraba ni siquiera a la Copa de Oro (play off), gané acá en Buenos Aires y sobre el final pegó un salto increíble. Todo es mérito de los chicos del equipo Lincoln Sport Group y de Hugo (Cuervo, máximo responsable de la escuadra), que me dio una mano muy grande.

-¿Disfrutaste de la definición o te mantuvo muy tensionado?

-Las últimas tres vueltas me mataron. Porque rezaba para que no le pasara nada al auto. Pero después no. Es más, disfruté mucho lo previo a la final. Me gustó que casi todos mis colegas vinieron a darme suerte. Y lo que más me gustó fue que cuando pasé por toda la grilla recibí el cariño de todos los pilotos. No sé si también le hicieron eso a Pechito, quizá son todos falsos (risas), pero me gustó mucho.

-Hugo Cuervo, responsable del equipo, sostiene que la mayoría quería que vos fueras el campeón en lugar de Pechito. ¿Te sentís más querido? ¿Por qué?

-Creo que es así.

-¿Por qué? ¿Te quieren a vos o no lo quieren a Pechito, que llegó y ganó todo?

-Supongo que debe ser porque hace siete años que estoy en la categoría, que me brindo siempre por la gente, que asisto a las conferencias, que no tengo problemas con nadie. Quizá sea más "teceísta" que Pechito, y por eso se da así. Pero López demostró ser el mejor de todos.

-Vos sos el piloto que no se muestra profesional, al que no le gusta entrenarse, amigo de la noche. Sin embargo, decías que cambiaste. ¿Mucho o apenas para cumplir?

-Cambié. Mi novia (Aldana) me mostró otro camino. En realidad, el año pasado, cuando entré en los playoffs, el equipo me dijo: "Manu, nosotros vamos a poner todo, vos también". Y a partir de ahí modifiqué mis tiempos. Iba al gimnasio, viajaba antes a las competencias? Hice un trabajo físico y mental importante, aprendí a respirar dentro del auto? Pero no me siento profesional. No vivo esta actividad como algo que presione, al contrario, la disfruto mucho.

-¿Extrañás la noche? ¿Es cierto que Hugo Cuervo te retó mucho?

-No extraño la noche para nada. Y Hugo me retó mucho, y muy duro. El fue quien me pidió que no saliera durante las semanas previas a las carreras y que no viajara de noche. Estuvo muy encima de mí.

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