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Los improperios entre colegas, las peleas de pilotos con dirigentes y las rencillas internas en los equipos son, lamentablemente, moneda corriente en el automovilismo deportivo de estos días. Quizá por eso, el gesto de Juan Manuel Damiani, un corredor que se dejó superar por su principal rival a 15 metros de la línea de llegada, puede sonar, cuanto menos, extraño. Pero la historia tiene un trasfondo que vale la pena conocer, como para demostrar que hoy no todo es barro en el mundo de la competición.
Damiani es oriundo de Nueve de Julio, tiene 37 años, está casado con Lorena y tiene un hijo de siete meses, Juan Bautista. Radicado en la Capital, tiene a su cargo algunos locales de telefonía y un drugstore en el microcentro. Su pasión es el automovilismo y con sólo dos carreras en el Club Argentino de Pilotos, se lanzó a la aventura del rally en 1999. En 2002 fue campeón federal y decidió pasar al Turismo Pista Clase 3, categoría en la que fue tercero en el certamen 2004. Este año, con un Escort que empezó a armar Héctor Tito Pérez y culminó su actual preparador, Claudio Garófalo, intenta el asalto a la corona.
Hasta aquí, nada inusual. Su rótulo de "hombre de honor" se lo ganó hace unos días, sobre el asfalto de un autódromo y a toda velocidad, como más le hubiese gustado. Pase y revívalo...
La séptima fecha del TP se desarrollaba con total normalidad en el Oscar Alfredo Gálvez. Con un VW Gol, Gastón Caserta marchaba al frente. En una persecución implacable, Damiani (Ford Escort) buscaba una y otra vez, sin fortuna, el hueco para pasarlo. Transcurría la última de las 19 vueltas y quedaba un solo lugar para generar el sorpaso: la horquilla. Damiani, en un intento póstumo, estiró el frenaje y tocó involuntariamente al coche de Caserta, que se desacomodó. Damiani dobló prolijamente por adentro y tomó la punta. Pero con la bandera a cuadros a la vista, levantó la marcha y se dejó superar por su oponente, detrás de quien cruzó la línea en el segundo puesto.
-Tuviste una actitud que no muchos son capaces de imitar.
-Es que no sirve ganar así, hay que ganar bien. Y eso que necesitaba la victoria, porque estoy peleando el título y todavía no tengo el triunfo que reglamentariamente es imprescindible para ser campeón... Pero no lo pude pasar bien a Gastón y entonces era lógico que ganara él.
-¿Hablaste con él después de la carrera?
-Sí. Apenas cruzó la línea, me aplaudió desde adentro del coche y después me agradeció el gesto. También los comisarios deportivos Marielli y González me felicitaron por la maniobra, que a mí me pareció absolutamente lógica por cómo se habían desarrollado las cosas. ¿Y sabés qué? Mirando con tranquilidad el video, hasta se llega a ver que Caserta se mueve un poquito cuando me tiro y es la cola de él la que toca mi auto...
-¿Sos de tomarte las cosas con calma aún en momentos tan calientes?
-Mirá, yo me manejo en la pista como en la vida. En mi trabajo soy obsesivo y detallista, pero el automovilismo para mí es una descarga. No me gustan los conflictos. Yo voy a las carreras a divertirme, lo que no implica que no me amargue cuando me va mal, pero si me toca ganar, que sea como corresponde.
-¿Tuviste antecedentes de algo similar?
-En la primera carrera de este año, también en el Gálvez, Leandro Sarlinga me tocó de atrás y cuando el comisario me consultó, le dije "Me equivoqué yo", porque la realidad era que me había abierto demasiado, me confié y no lo vi. Y listo.
- ¿Qué tiempo le dedicás al automovilismo?
-Al taller, que está en Florencio Varela, voy una vez por semana. Allí charlo con las diez personas que me ayudan en la preparación del coche y vemos la posibilidad de hacer algunas pruebas entre carreras. Más no puedo, porque siempre estoy en Buenos Aires, recorriendo los locales de telefonía junto con los supervisores y encargándome de una estación de servicio que tengo en Nueve de Julio con unos amigos.
-Estás peleando el campeonato con Caserta y con Sarlinga, el líder. ¿Cómo te ves para lo que resta del año?
- Mirá, yo me tengo una fe increíble y un auto muy firme. Es cierto que Sarlinga nos lleva 20 puntos, pero llegó a estar distanciado por 50 y me fui acercando. Me sobra confianza y ni siquiera me desespera no haber ganado, porque sé que en una de las cuatro carreras que faltan (Nueve de Julio, Río Cuarto, La Plata y Buenos Aires) se me va a dar.
- ¿Que aspiraciones tenés?
-Y... me gustaría correr en Turismo Competición 2000.
Quizá Juan Manuel Damiani corporice sus sueños, o no. Quién sabe. Por el momento, sentó la piedra fundacional de un modo de entender el automovilismo que no estaría de más que empiecen a asimilarlo figuras de renombre, con amplias trayectorias y supuestamente consagradas...
"Para mí, los pilotos más grandes del país son Guillermo Maldonado y Daniel Cingolani", dice Damiani, riéndose al saber que el interlocutor adivina de inmediato la raíz de su elección: ambos son de su Nueve de Julio natal. "Lo que hizo Traverso fue sensacional y también me gusta Bessone", agrega. Obviamente, como piloto de competición, también tiene su opinión de la Fórmula 1 actual.
"Las carreras son realmente aburridas, pero las miro. Cuando era chico seguía a Reutemann. Después, Ayrton Senna se convirtió en mi ídolo. Y de los conductores actuales me gusta Kimi Raikkonen, que se equivoca muy poco, y obviamente, Michael Schumacher."

